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UN VIAJE SIN RESULTADOS

En 1971, la estrategia norteamericana para evitar la unión geopolítica entre las comunistas URSS y China destacó por el viaje secreto a éste último país del asesor de seguridad nacional Henry Kissinger, en julio de ese año, para restablecer las relaciones diplomáticas entre ambas naciones; esto dio pauta al viaje y encuentro oficial entre los líderes Richard Nixon y Mao Zedong en febrero de 1972.

Imagen de Freepik
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Ese movimiento dio los resultados esperados, pasó muchísimo tiempo para que las potencias comunistas pudieran alcanzar acuerdos relevantes.


Mucho se ha escrito ya, y se seguirá escribiendo, sobre el viaje de Donald Trump a China y sus resultados, con opiniones encontradas y difíciles de traducir. Algunos aspectos claves a considerar son:


China es hoy parte de una alianza de facto con Rusia, Irán y Corea del Norte; al atacar Estados Unidos a Irán, siendo éste el principal abastecedor de petróleo de China, difícilmente mantendrá a este país neutral ante los ataques estadounidenses-israelíes.


Sobre el tema de los aranceles a las importaciones chinas, actualmente existe una tregua entre ambos países, pero en la reunión de Beijing no anunció nada al respecto, pese al gran número de jefes de empresa invitados.


La competencia actual y en el futuro inmediato entre ambas potencias se da en los temas de la inteligencia artificial y los semiconductores, con pocos o ningún acuerdo o resultado tangible. El competidor norteamericano es China, no Rusia.


La reunión mostró un Trump que acostumbra humillar a sus aliados europeos mostrándose sumiso, callado y obsequioso con el líder chino Xi Jinping, al grado de que existe mucho enojo en Estados Unidos, incluso dentro del partido Republicano, por la sumisión de su presidente ante China y el abandono de Taiwan, diciendo que bajo su presidencia, los aliados de su país no pueden confiar en ellos mientras sus enemigos no les temen en lo absoluto.


China ha mostrado sin ambajes que su principal objetivo es la toma de Taiwan, un aspecto al que nunca ha renunciado y que había manejado de manera más bien cauta; ahora lo ha expuesto abiertamente.


A su regreso, Trump ha dicho que Taiwan “les robó” su industria de chips y que las industrias que los producen en la isla deben reubicarse en Estados Unidos; además de que nadie quiere una guerra a 15 mil kilómetros de distancia. Una muy rara y mentirosa postura.


Taiwán fue parte de los Tigres asiáticos, y asumió la fabricación de semiconductores como una ventaja competitiva, apoyando con todo la instalación y funcionamiento de esta industria que hoy constituye la base de todo iPhone, de cada chip de inteligencia artificial, del sistema de dirección del caza más avanzado del planeta, el F-35.


Todo esto hoy es abandonado sin importar la libertad ni la democracia que vive Taiwan, algo que supuestamente lideraron los Estados Unidos en el mundo. Para completar el cuadro, el 20 de mayo va Putin a China.


Existen más de 100 puestos de embajador sin ocupar actualmente bajo la presidencia de Donald Trump. Y todavía hay quien lo tiene como paradigma del mundo libre.

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