RENGLONES
- José Miguel Guevara

- hace 6 días
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NOTA DE VIAJE
Un compromiso familiar nos ha traído a Shanghái, China continental, República Popular de China. Uno de los pocos países oficialmente comunistas del mundo.
A lo largo de unos cuatro años he coleccionado noticias financieras y geopolíticas a cerca de China por el interés del existente reto entre ese país y Estados Unidos, reto por ser la nación hegemónica de estos tiempos, por ello no me cayó nada mal la invitación de hacer esta visita.
Como la ciudad base iba a ser Shanghái busqué algo de información actual, fotos, población, algo general. Después de ver las fotos me dije, esta ciudad es la Nueva York de China, muchos edificios modernos, oficinas y comercio.
Llegamos a inicios de diciembre, hemos tenido oportunidad en estos días, unos veinte, de visitar por supuesto algo de Shanghái, además Beijing y Xi'an. Esta última es algo así como la capital cultural de China, por siglos ha sido también capital del Imperio y en cuya proximidad se encuentran dos tumbas notables de antiguos emperadores, una de ellas la que contiene el ejecito de soldados de terracota, descubrimiento arqueológico notable por la cantidad de piezas y lo detalladamente que fueron manufacturadas.
Shanghái es una ciudad moderna y bella, con un poco de filo podemos decir que es un escaparate para que cualquier occidental que venga se asombre, moderna, ajardinada con muy buen gusto y limpia, cruzada por un río caudaloso, navegable. Caminar en ella y visitar diferentes zonas me resultó una experiencia interesante por lo esplendorosa. Verdaderamente es una ciudad atractiva, una muestra de China al mundo.
La impresión fue, este comunismo no es el que practicó la URRS. Sin duda los líderes chinos aprendieron la lección al ver el fracaso de la URRS, primero hay que tener una economía fuerte, tener satisfecho a un número importante de ciudadanos y luego ponerse a competir por la hegemonía. Si sabía que Den Xiaoping había liberalizado importantes áreas de la economía, pero ver esto es otra cosa, podemos decir que “han traicionado el comunismo” cuando ves el lujo exagerado de muchos conjuntos comerciales, cines, restaurantes y cafeterías.
Sería pretensioso hacer un análisis socioeconómico con veinte días de turistear, pero es posible simplemente hablar de lo visto.
No hay lo que llamaríamos un muro con alambre de púas que encierre a los ciudadanos de este país. Habiendo tramitado una visa, menos complicado que la norteamericana, como me pidieron para Turquía o para Brasil, entramos sin mayor problema. Llegamos en sábado y el domingo asistimos a misa a un majestuoso templo católico dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, misa en inglés con asistentes tanto occidentales como chinos, estos la mayoría. Asistimos a esa por ser la más próxima.
También hay iglesias con misa normal en chino, inclusive en español, pero el templo en donde se celebra ésta es bastante lejana de donde nos alojamos. La casa es parte de un conjunto habitacional privado de 12 casas, el dueño vive en una de ellas. En la misa que asistimos la colecta no recoge dinero en billetes o monedas, pasan un feligrés con un cartel con el código QR y los donantes enfocan su celular para hacerlo. Esto es porque es poco común ver dinero circulando, la inmensa mayoría de los pagos se hace por transferencia electrónica con el teléfono, ni siquiera por tarjeta. Lo impensable, los únicos mendigos que vimos fueron unos tres a la salida del templo y que también reciben los donativos electrónicamente.
Como parte de la visita turística fuimos a templos taoístas y budistas, en este último, monjes vestidos de amarillo celebraban una ceremonia, razón por la que un área estaba cerrada a la visita, aunque las puertas abiertas permitían ver algo. En ambos vimos fieles de esos credos rezando de rodillas.

La ciudad de Shanghái está dividida por un río, Huangfu, un lado, el más antiguo es Puxi y el nuevo Pudon, ambos bien urbanizados. El último luce una gran cantidad de edificios modernos, vidrio, aluminio y acero, incluyen la Torre “Shanghai Tower”, el tercer edificio más alto del mundo, que le robó el primer lugar de atracción en esta ciudad a la llamada Torre Perla que sigue siendo llamativa.
Como turistas pasamos cuatro días en Beijing y tres en Xi’an, conectadas por un tren bala que se desplaza en los tramos largos a 350 km/hr .
Aquí cierro estos RENGLONES en otra entrega completaré esta nota de viaje.
Feliz Navidad.







