TRUMP, XI Y LAS TIERRAS RARAS
- Alejandro Gutiérrez Balboa

- 7 nov 2025
- 2 Min. de lectura
En su reunión con el presidente de China, Xi Jingpin, el pasado 30 de octubre, el presidente norteamericano Donald Trump ha conseguido un acuerdo que, si bien no es nada malo, no alcanza a resolver un problema crítico para su país.
En efecto, la reunión con el dirigente chino ni siquiera era seguro que se realizará apenas una semana antes (Trump no asistió a la cumbre de la APEC, cooperación Asia-Pacífico) y existía la sombra de los aranceles a las importaciones chinas, primero de 20%, luego 34% en abril y luego la amenaza del 100% a principios de octubre con lo que Trump ha estado jugando una y otra vez.

Si bien el presidente estadounidense alcanzó otro de sus “hermosos” acuerdos comerciales, hay cosas que dejan a su país muy vulnerable, una de ellas es la referente a tierras raras y minerales críticos, materia en la que China ejerce un cuasi monopolio mundial. En el acuerdo surgido de la reunión, lo más que sacó Trump fue el compromiso de revisar anualmente las exportaciones chinas a Estados Unidos de estos materiales.
Las minerales críticos son un conjunto de 50 elementos y sustancias designados por los norteamericanos, tomado en cuenta no sólo su disponibilidad, sino también su suministro, demanda, importancia para la economía de EEUU y la probabilidad de disrupción en la producción. La lista abarca desde el cobre y el litio, hasta elementos mucho más raros como el neodimio que se utiliza en la fabricación de magnetos que van en productos como automóviles de motores eléctricos, micrófonos de alta gama, paneles solares o turbinas generadoras de electricidad, pero también en material militar, como el caza de última generación F35.
Además, se debe tener en cuenta que estos materiales no son simplemente extraídos o almacenados, sino que tienen que pasar por un proceso de refinación, de separación, concentración y otros, con lo que se vuelven útiles para ser aplicados en la industria. Este proceso suele ser complejo, caro y dañino para la ecología. China no puso ninguna restricción a nada de lo anterior y prácticamente se apoderó de las cadenas productivas a nivel mundial. Por ejemplo, en la actualidad China tiene el 91% de la capacidad de refinar estas materias y produce el 94% de los magnetos industriales que se utilizan en todos los países.
En contraste, Estados Unidos casi no cuenta con minas o yacimientos de la mayoría de estos elementos y hoy mismo necesitaría de alrededor de 10 años para implementar una cadena de suministros que no sea china. Por eso, las reiteradas declaraciones de Trump en el sentido de apoderarse, o que Dinamarca le venda Groenlandia, así como de que Canadá se convierta en el estado 51 de EEUU no son superficialidad. En los territorios de ambos lugares abundan esta clase de elementos.
Todo esto es el marco de fondo, lo estratégico, lo geopolítico de la reunión de Trump y Xi. El que le venda soja o presione para reducir los embarques de precursores de fentanilo son aspectos importantes, pero no esenciales. El no haberse interesado en la reunión de APEC también es muestra.
Alejandro Gutiérrez Balboa
Maestro en Administración Militar para la Seguridad y Defensa Nacionales.
Maestro en Administración Militar para la Seguridad y Defensa Nacionales.







