TRAICIÓN DE TRUMP
En el debate sostenido entre los candidatos a la presidencia norteamericana, Donald Trump e Hillary Clinton, el 19 de octubre de 2016, el primero la acusó de que Putin no le tenía ningún respeto, a lo que la candidata demócrata respondió que ello se debía a que el líder ruso preferiría tener un títere como presidente de Estados Unidos que cumpliera sus deseos, rompiera la OTAN y hacer los que (Putin) quiere hacer.
Ya en 1994, el entonces presidente Bill Clinton prometió que su país se mantendría al lado de Ucrania, apoyaría su independencia e integridad territorial, por el compromiso ucraniano de abandonar cualquier pretensión nuclear. También Ucrania apoyó a EEUU enviando tropas en las guerras de Irak, Afganistán y los Balcanes.
El pasado miércoles 14, la red Starlink, rama de la empresa Space X, del magnate Elon Musk, sin previo aviso, fue restringida en Ucrania, afectando diversos elementos clave en la guerra que sostiene contra Rusia, entre ellos las exitosas operaciones con drones, la intercepción de misiles rusos y las comunicaciones militares; todo esto en medio de una campaña contra el presidente Zelensky, a quien han acusado hasta de drogadicto y que debe abandonar el poder.

No es la primera vez que Musk restringe a Ucrania el servicio; ya lo había hecho en septiembre de 2002 y en febrero de 2023, con distintos pretextos. Ahora ha salido a explicar que la decisión pertenece al gobierno norteamericano y no a él, enfrascándose en una serie de discusiones acerca del verdadero responsable. Musk es un abierto aliado de Donald Trump y le ha apoyado con cientos de millones de dólares.
El recién fallecido senador republicano Lindsey O. Graham había impulsado una ley que prohibía la importación de diesel ruso como sanción por la invasión a Ucrania, pero Trump frenó su aplicación unos días antes de su entrada en vigor, y el 9 de octubre anunció haber llegado a un acuerdo con el líder ruso para importar 2.2 millones de barriles de su diesel, para empezar, y saltándose toda normativa.
En otra acción, un enviado especial de Trump, junto con su yerno Jared Kushner, solicitaron a dirigentes europeos el control que éstos tienen de los 300 mil millones de dólares de activos rusos congelados, lo que se haría con un fondo que Trump controlaría personalmente. El pretexto esgrimido fue que ello reviviría las negociaciones de paz y pondría fin a la guerra. Desde luego, la solicitud fue rechazada.
Putin sigue eludiendo sanciones y continúa su venta de combustible a varios países, principalmente India y China, los que, en otras circunstancias, verían restringido su acceso al mercado norteamericano; en estos días Rusia ha llevado a cabo varios ataques terroristas contra blancos civiles, principalmente en Kiev y a trasmano ha ayudado a Irán a combatir a Estados Unidos. La postura de Trump resulta poco menos que inexplicable y más cuando sólo cuenta con el 33% de aprobación.
La respuesta ucraniana a la traición fue sobresaliente, con 2 días consecutivos de ataques a San Petersburgo y daños considerables a la infraestructura rusa.
Alejandro Gutiérrez Balboa
Maestro en Seguridad Nacional









