EL NEGOCIO CON RUSIA
- Alejandro Gutiérrez Balboa

- 30 nov 2025
- 2 Min. de lectura
La revelación del Plan de 28 puntos con el que Donald Trump pretende terminar la guerra ruso-ucraniana, no sólo ha enfrentado masivas críticas alrededor del mundo, sino que pareciera haber sido elaborado en Moscú y no en la Casa Blanca.

A lo anterior, se agrava la publicación de las negociaciones y proyectos ruso-estadounidenses de atraer inversiones sobre tierras raras en Rusia, explotar la riqueza mineral del Ártico, efectuar misiones espaciales conjuntas, rescatar la economía rusa del desgaste de la guerra y hasta la reactivación del gasoducto Nord Stream que llevaba gas ruso a Europa; con el incentivo de usar los 300 mil millones de dólares congelados por la Unión Europea a Rusia en sanción a su agresión a Ucrania. En estas negociaciones ha participado el yerno de Trump, Jared Kushner.
Rusia necesita urgentemente un alivio, pues hoy gastan ya un tercio de su presupuesto total en la guerra; han tenido que contratar mercenarios norcoreanos, al parecer nepaleses y ¡hasta cubanos!, entre 5 y 25 mil, muchos engañados.
El conflicto, iniciado en febrero de 2014 con la invasión rusa a Crimea, pretendía ser de corta duración y lograr la derrota ucraniana lo antes posible; como esto no se logró, debido a la heroica resistencia ucraniana, el propósito ruso actual es el desgaste de su oponente hasta dejarlo indemne.
Todo esto se hubiera evitado de haber auxiliado el gobierno estadounidense a los ucranianos con armamento adecuado para frustrar las ambiciones rusas que hoy son inocultables: la desaparición de Ucrania como país independiente y su incorporación a Rusia. En lugar de ello, Trump pretende vender al país y hacer negocios en Rusia, que es lo que está detrás de su famoso Plan; no sólo es responsabilidad de Trump, pues ni Obama ni Biden hicieron gran cosa contra Putin.
El Plan de Trump no sólo no fue consultado con los aliados europeos, sino hasta viola acuerdos y tratados internacionales firmados por Estados Unidos; deja en alto riesgo a los países de la Unión Europea, en especial los orientales. Por otra parte, Rusia no cede nada y todas las obligaciones se las deja a Ucrania: reconocer y aceptar la anexión de Crimea, la cesión de los territorios ocupados por Rusia, desmilitarizarse al menos en la zona fronteriza… y todo por dinero, el dinero que ganarán unos magnates estadounidenses y algunos amigos cercanos a Putin.
La vicepresidente de la Comisión Europea ha señalado que el 93% de los ataques rusos han sido sobre infraestructura civil ucraniana: escuelas, hospitales y edificios de departamentos. Estos son claramente crímenes de guerra y en lugar de ser sancionados por el gobierno estadounidense, se efectúan negociaciones muy redituables en lo económico, pero no para Ucrania.
Para los mexicanos, la actitud norteamericana no es ni extraña ni ajena; en varios períodos de nuestra historia hemos padecido su intromisión y su apoyo a lo peor de los actores políticos. Sin embargo, se espera que haya una reacción del Congreso, de la sociedad y de diversas instancias que sí ven dónde está el adversario y el peligro.
Alejandro Gutiérrez Balboa
Maestro en Administración Militar para la Seguridad y Defensa Nacionales.








