RENGLONES CULTURA CÍVICA
En conversación con un buen amigo sacerdote coincidimos en la falta de confianza de la población en la conducción de la política nacional y de la democracia, la participación más bien pobre y con poca o nula orientación.
Para variar le expuse mi opinión de que el problema es más profundo, es un problema cultural con varios ángulos, me expliqué y aceptó el punto de vista, por lo que me invitó a hacer un exposición de lo dicho a un grupo de amigos en un plan, digamos piloto, orientado a despertar y promover mayor participación y menos queja.

Acepté, procuremos superar limitaciones más bien mentales para tener una vida democrática mejor.
Dado que el grupo de posibles participantes son católicos, compusimos el pequeño seminario cultural para iniciarlo con la Exhortación Apostólica Christifideles laici en la que S. S. San Juan Pablo II nos dice a los laicos que la participación política es responsabilidad de todos, se entiende de todos los ciudadanos, participación en política en su sentido amplio, con P mayúscula, no limitado a la participación partidista.
Ya entrados en materia los temas fueron los aspectos claves de momentos de la Historia en tanto influyeron culturalmente para la conformación de lo que hoy somos los mexicanos, de sucesos repito, claves de nuestra Historia: la conquista de los aztecas por los españoles, extraordinario choque cultural y bélico entre una poderosa tribu del neolítico con un grupo de europeos principalmente españoles modernos y renacentistas, moderado piadosamente por la sobrenatural intervención de María Santísima en su advocación de Guadalupe.
Luego tras tres siglos de maduración étnica y social, la Independencia y Reforma realizadas con la intromisión del pensamiento masónico liberal introducido en la naciente Nación Mexicana tanto de España, logias escocesas, como del norte, logias yorkinas, para terminar el siglo XIX ya con una “personalidad mexicana”, con lo que podemos llamar la “cultura mexicana: mestiza, guadalupana y católica”.
Paso importante, resumen de los que han trabajado este tema, cada uno con su particular orientación, que razonablemente coinciden acerca de un nacimiento traumático como nación y la interesante propuesta de Rocco Buttiglione con su “Caminos para una teología del pueblo y de la cultura” que plantea magistralmente como superar ese conflicto.
Con estas bases llegamos al establecimiento de la Familia Revolucionaria, el cierre que logran los sonorenses y a continuación su gobierno de unos setenta años. Para terminar con la, en mi opinión, frustrada experiencia de transitar de la autarquía a la democracia.
Experiencia que debe darnos suficiente enseñanza de ¿cómo vivir verdaderamente en forma democrática y proporcionarnos un gobierno honesto y satisfactorio?
Eso depende absolutamente de nosotros los ciudadanos mexicanos.










