Democracias en peligro
- Jaime Aviña

- 31 may 2025
- 2 Min. de lectura
Los procesos electorales que culminaron el domingo 18 de mayo, en Polonia, Rumania y Portugal, muestran el descontento de la población, la clase política, no ha sabido dar respuesta a las interrogantes sobre migración, economía, cambio climático, gobernabilidad y otros cuestionamientos como la guerra Rusia-Ucrania.

Esto se refleja especialmente en la pérdida de votos por partidos tradicionales, especialmente social demócratas, pero también los de tendencia radical de izquierda, y los demócrata-cristianos, a lo que se añade el crecimiento de la derecha, pero sobre todo del populismo, que amenaza las bases mismas del sistema democrático construido en la posguerra, y después de la guerra fría con la caída del muro y la alineación de países de Europa del este con la Unión Europea.
En Polonia, ningún candidato alcanzó la mayoría, pues el candidato liberal, Rafal Trzaskowsky apoyado por el gobierno alcanzó 30.8% de los votos, frente al 29.1% del nacionalista Karol Nawrocki, lo que obliga a una segunda vuelta de pronóstico reservado, que puede dar al traste con las tendencias izquierdistas del presidente Donald Tusk, si la oposición de tendencia derechista nacionalista logra el triunfo.
El 1 de julio la segunda vuelta nos dirá quién gana, pero parece que, en cualquier caso, la democracia retrocede.
En Rumania, después de anular un primer intento electoral por supuesta intervención de Rusia en diciembre de 2024, para favorecer la candidatura derechista de Calin Georgescu, que más tarde fue detenido y acusado de diversos delitos, lo que le impidió seguir como candidato, y favoreció la candidatura del derechista George Simion, que en la primera ronda el 4 de mayo se enfrentó al liberal centrista Nicusor Dan, ninguno alcanzó mayoría, por lo que el 18 de mayo se llevó a cabo la segunda vuelta, en la que Nicusor Dan, se llevó el 53.6% de los votos frente al 46.4% de Simion. Como puede verse, el pueblo rumano está dividido por mitad entre un centro y la extrema derecha, lo cual es peligroso para la democracia.
En Portugal, la alianza democrática, de centro-derecha, lidereada por el primer ministro Luis Montenegro alcanzó el 32.1% de la votación, pero asociado con la ultraderecha de Chega, que logró el 22.56%, tiene mayoría en el congreso y asegura continuidad en el gobierno, pero la pérdida del partido social demócrata muestra una vez más el retroceso de la izquierda en Europa, mientras la derecha sigue avanzando, en Italia con Meloni, en Hungría con Orban, en Holanda con Schoof, y en USA el populismo antinmigrante, anticomercial, con la derecha irracional de Trump; todo esto muestra el desencanto de la población con la izquierda, y abre la puerta, para que una derecha responsable, con propuestas razonables y acciones efectivas, pueda remachar el fracaso del socialismo, y revivir la línea social cristiana, iniciada por León XIII, y con nuevas oportunidades al advenimiento de León XIV.
Espero su atención para mi próxima colaboración.









