De ceremonia de cine a denuncia política
- Leopoldo Brito

- hace 4 días
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El premio Oscar es entregado por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas (AMPAS) como reconocimiento a la excelencia de los profesionales en la industria cinematográfica actores, directores y escritores, su nombre oficial es “Premio de la Academia”. Anualmente se transmite en vivo en una de las ceremonias más glamurosas de la industria del entretenimiento.

La AMPAS fue creada en 1927 por Louis B. Mayer, presidente de Metro-Goldwyn-Mayer, con el propósito de mejorar la imagen pública de la industria cinematográfica y ayudar a mediar en los conflictos laborales. Los Oscar fueron creados más tarde por la Academia como un premio en mérito al logro obtenido en la industria del cine.
Generalmente las películas, directores, actores, guionistas o fotógrafos reciben un gran impulso en sus carreras al ganar el Oscar, es el premio que garantiza que sus carreras continúen. La entrega del Oscar se ha convertido en la ceremonia más importante, más poderosa e influyente de toda la industria del espectáculo a escala mundial.
Pero el cine y la televisión generalmente demandan expresión, experimentación y alejarse de lo tradicional, de los estereotipos para que la audiencia se fije en ellos. Debido al prestigio de los Oscar, los estudios dilapidan millones de dólares y contratan publicistas para promocionar sus películas durante lo que coloquialmente se llama la "temporada de los Oscar". Esto ha provocado señalamientos de que los Premios de la Academia están más influenciados por el marketing que por la calidad.
El cine también funciona como analogía para hacer crítica social. Por tanto es frecuente ver que sea en el cine y la televisión es donde se promuevan cambios a las estructuras sociales como el matrimonio igualitario y la tolerancia y unificación del movimiento LGBTTI. Esto se entiende porque al haber una mayoría liberal dentro de la industria cinematográfica, querrán reflejar e impulsar sus ideas liberales, lo cual hará que estas ideas tengan más visibilidad que “las conservadoras”. Como consecuencia, en las películas y nominaciones de los premios Oscar, generalmente siempre habrá una tendencia hacia lo liberal y progresista.
De unos años para acá han comenzado algunos reclamos, debido a que las motivaciones políticas han influido a la hora de premiar o nominar filmes o actores, el activismo se ha incrementado y los discursos de ganadores y presentadores acaban siendo un eco del debate público; por un lado buscan darle más visibilidad a las minorías, y en ocasiones hay casos que suele haber más favoritismo con la intención de visibilizar a grupos olvidados e ignorados.
Las celebridades destacan los temas del momento, impulsando por lo general una agenda crítica y vinculada a la lucha por los derechos humanos y ambientales, convirtiéndoles en la voz de “aquellos que no la tienen”. El propósito de las celebridades de ser los portavoces tiene como objetivo principal la idea de representación democrática, por lo que las celebridades se transforman en la imagen visible de esas causas. Es así que los premios de la Academia han comenzado a convertirse en un espacio de aparente confrontación política que actualiza un discurso en lo público.
Un breve repaso histórico, en la ceremonia de 1973, el Oscar a mejor actor fue para Marlon Brando por su interpretación de Don Corleone en “El Padrino”. Sacheen Littlefeather, una activista indígena subió al escenario a recoger el Oscar en lugar de Brando, que rechazó el galardón en nombre del actor, denunciando el maltrato de la industria cinematográfica a los indios americanos. En 1978 Vanessa Redgrave obtuvo el Oscar a mejor actriz secundaria por su papel en “Julia”, pero una organización de extrema derecha conocida como la Liga de la Defensa Judía boicoteó la nominación, debido a que la actriz participó en la cinta “El Palestino”. Vanessa Redgrave se llevó el premio a pesar de las protestas, durante su intervención en su discurso aprovechó la oportunidad de defender el activismo palestino y exhortó a la audiencia a no dejarse intimidar por las presiones de esta organización.
Durante la edición de los Oscar 1993, el actor Richard Gere fue el encargado de entregar el premio a mejor dirección artística. Previo a abrir el sobre y anunciar al ganador, el actor expresó su opinión sobre la situación del Tíbet, exigió “sensatez” al gobierno chino y calificó de “aterradora” la situación de los derechos humanos en ese país.
En 2003 el director Michael Moore aprovechó su intervención para criticar la decisión de George Bush de invadir Irak. La igualdad de género estuvo presente en 2015 con Patricia Arquette, ganadora del Oscar a mejor actriz secundaria pidió los mismos derechos y el mismo salario para los actores y actrices en Hollywood. Pero no fue el único mensaje de reclamo, el director mexicano Alejandro González Iñárritu, ganador de la estatuilla a mejor película por Birdman, dedicó el premio a todos los mexicanos que sufren discriminación en Estados Unidos. Y para rematar en ese mismo año, 2015 el cantante John Legend, ganador de la mejor canción por la película biográfica sobre Martin L. King, denunció el racismo que aún existe en el país.
La edición 88 en 2016 además del deficiente resultado televisivo en audiencia, estuvo envuelta en la polémica por la falta de diversidad entre los nominados, debido a que, por segundo año consecutivo, no hubo actores afroamericanos nominados en las categorías de interpretación. Lo que provocó la amenaza de un boicot por parte de la comunidad negra. Leonardo DiCaprio ganador como mejor actor por su interpretación en “El renacido” dio a conocer su rostro de activista medioambiental y concientizar de los peligros por el cambio climático.
Entre 2020 y 2025, las ceremonias de los Premios Oscar se han convertido en el “aparador” de las tensiones políticas y sociales globales, convirtiéndose en plataforma para discursos sobre justicia, representación y conflictos geopolíticos. Hubo referencias en los discursos a la invasión de Ucrania, la guerra en Gaza y Medio Oriente. La bofetada de Will Smith a Chris Rock durante la ceremonia en 2022 no fue un tema político tradicional, pero desató una grave crisis social sobre la violencia, el respeto y el comportamiento de las celebridades.
La gala de 2025 buscó ser menos confrontativa con Trump en comparación con su primer mandato, optando por no hacer críticas directas, a pesar de la atmósfera política, en cambio la nominación de Karla Sofía Gascón a Mejor Actriz por su papel en la película Emilia Pérez generó polémica por el resurgimiento sobre temas de la diversidad sexual.
La polémica más reciente
Las compañías de streaming han sido víctimas de bloqueos por parte de la industria cinematográfica, la cual tiene temor a los cambios y a las nuevas formas de ver películas. Ahí está el caso de Netflix que al igual que otras plataformas han producido películas con directores reconocidos e historias dignas de competir en las entregas de premios a nivel mundial, pero la industria se ha mostrado renuente a premiar cintas producidas por estas nuevas empresas. Además, la posible adquisición de Warner Bros. Discovery por parte de Netflix, lo que ha generado intentos de bloqueo por parte de guionistas, directores y otros sectores de Hollywood.
El Papa León XIV ha calificado a la industria cinematográfica como un "taller de esperanza" y una herramienta vital para la humanización, destacando que el cine puede “narrar a la aventura espiritual del ser humano y su anhelo por lo infinito.
El cine es un medio poderoso para influir culturalmente en la población, es una industria clave en Estados Unidos para la promoción de su modo de vida, es un brazo de propaganda efectivo y muy persuasivo. El próximo 15 de marzo se llevará a cabo la 98ª edición de los Premios Oscar, habrá que estar atentos cuales son los ganadores donde se enfocará la Academia y que mensajes se harán en la ceremonia.
Leopoldo Brito
Director de Comunicación Digital Universidad Intercontinental UIC








