BRASIL ¿ELECCIÓN O FRAUDE?
Los resultados de la elección en Brasil arrojaron un 51.78% de los votos para el presidente Luis Ignacio Lula da Silva, en tanto que el senador Flavio Bolsonaro obtuvo 48.22%. Éste no reconoce los resultados y ha pedido la anulación del proceso alegando, sobre todo, un fraude.

Varios presidentes considerados de derecha han respaldado el triunfo de Lula, en tanto que el norteamericano Donald Trump abiertamente afirmó que las elecciones estuvieron amañadas. De hecho, el pasado 28 de mayo, Trump designó a 2 bandas de narcotraficantes brasileñas como organizaciones terroristas, algo que Lula de inmediato rechazó.
La clave del triunfo de Lula fue la decisión del ministro Cristiano Zanin de extender la votación 2 horas más en algunos sectores dominados por los simpatizantes del hoy triunfador, con el pretexto de que no había suficiente transporte para llevar a los votantes a las urnas. Para algunos, ésta fue la oportunidad de incrementar su votación y para otros, el incremento ya estaba obtenido en el tiempo legal.
En abril de 2018, siendo candidato presidencial, Lula fue encarcelado por corrupción dentro de lo que se denominó Operación Lava Jato, un esquema de lavado de dinero; Zanin, ya entonces abogado de Lula, fue clave para lograr la anulación de las varias condenas a Lula y que así pudiera alcanzar la presidencia en 2022. Agradecido, éste lo nombró Ministro de la Suprema Corte en junio de 2023. La misma corte que anuló las condenas de Lula fue la que encarceló al expresidente Jair Bolsonaro, padre de Favio.
Como todos los populistas, Lula miente como respira, apoyó candidatos corruptos como Jose Dirceu -entre otros-, ha protegido criminales al tiempo que se ha opuesto a aumentar las penas a crímenes que devastan Brasil, ha mantenido su país en el subdesarrollo, sin infraestructura; disparó el gasto público y el déficit fiscal con el pretexto de “gasto social”, la mejor herramienta para mantener clientelas políticas aliadas.
Vendió una aparente mejoría económica, pero basado en apariencias, como el aumento de prestaciones sociales, subsidios a los combustibles, reducción de la semana laboral de 6 a 5 días, todo lo cual incrementa el gasto y el déficit gubernamental, posponiendo solamente el día del necesario ajuste.
Lula, de 81 años, inicia su 4º período; ha sido el principal promotor del Foro de Sao Paulo y un importante componente del grupo BRICS, como alternativa a las instituciones tradicionales de comercio en el mundo.
La realidad ha llegado de inmediato a Brasil: la deuda pública representa el 83% del PIB, el déficit fiscal el 9,3% del PIB; solamente del domingo al lunes la devaluación alcanzó el 12% y el desplome en la bolsa de Sao Paulo fue de alrededor del 17%, con una fuga de miles de millones de dólares, lo que obligó a activar la suspensión de sus operaciones por 30 minutos. Los mercados no creen en Lula, quien enfrentará un congreso con casi 60% de legisladores opositores, que no sólo le hará más difícil continuar sus programas, sino que arroja más interrogantes a un “triunfo” que no variará.
Alejandro Gutiérrez Balboa
Maestro en Seguridad Nacional








