UNA DERECHA ACTUAL
- Alejandro Gutiérrez Balboa

- 23 mar
- 2 min de lectura
Aunque existen muchos pensadores que juzgan nuestra época como la del declive de la democracia y del libre mercado, se hace indispensable seguir insistiendo en distinguir, dentro de la amalgama de lo que se conoce hoy como derecha, a nivel mundial, qué representa cada corriente y en qué aspectos se puede coincidir y en cuáles no para la preservación de valores esenciales como la democracia, la vida y la libertad.

La propaganda de izquierda se da vuelo unificando, como si fueran lo mismo, a neoconservadores, liberales, demócratas, globalistas, antiglobalistas (tal cual), libertarios, y un largo etcétera.
Esa misma propaganda miente y presenta los regímenes militares como si hubieran sido lo mismo, en especial los han señalado de genocidas, sin reconocer que un Augusto Pinochet llevó a Chile a un crecimiento económico y nivel de bienestar que no se conocía en décadas en su país y que, además, se sometió a un referéndum que perdió por muy poco y luego de ello, simplemente se fue a su casa.
A los militares argentinos, a 50 años de haber asumido el poder, terminando con el régimen caótico de Isabel Perón, les han cargado todas las violaciones a los derechos humanos habidos y por haber. Todavía una senil dirigente de las abuelas de Plaza de Mayo concede entrevistas a medios internacionales repitiendo las mismas mentiras, de las que ella y sus socias se beneficiaron económicamente durante décadas. El caso de los militares argentinos fue diferente al de los chilenos por no haber sido capaces de incentivar la economía y por el desastroso error de cálculo de haber invadido las Malvinas.
Hoy, lamentablemente vemos una enconada pelea entre elementos esenciales para la victoria de Javier Milei y su arribo a la presidencia. Varios de sus legisladores y pensadores, lejos de lograr un pacto de alianza política para consolidar el modelo de reformas a consolidar, o de cuestionar al adversario kirchnerista-peronista que tienen enfrente, disputan entre ellos por nimiedades, lo cual sólo puede servir de tapete para el retorno del nefasto peronismo.
La 5a. edición en Hungría de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) se ha llevado a cabo para ejemplificar cómo distintas corrientes, con fines distintos, concurren para apoyar liderazgos cuestionables; en este caso vimos a un Javier Milei asistiendo, junto al español Santiago Abascal, del partido Vox, para apoyar la reelección de todo un autócrata, Viktor Orban, quien ha sido primer ministro de su país de 1998 a 2002 y luego desde 2010 hasta la fecha; su más destacadas labores son las de servir de títere a los intereses de Vladimir Putin y la de obstaculizar cualquier tipo de ayuda a Ucrania, además de no estar ajeno a escándalos de corrupción de su gobierno.
No deja de llamar la atención la presencia de tales figuras a estos eventos, pero no debemos perder de vista que es muy posible lograr una alianza estratégica entre partidarios de la democracia, de las libertades, de la vida y de la familia, aunque entre los aliados coyunturales haya uno que otro cuestionable.
Alejandro Gutiérrez Balboa
Maestro en Seguridad Nacional.






