RENGLONES Mestizaje en América
Al día 12 de octubre se le ha llamado día de la raza, día en que Cristóbal Colón tocó una isla ya considerada tierra americana, porque las “razas europeas” iniciaron el contacto con otras “razas” cuando de manera totalmente clara conocieron otras tierras y comprendieron que esto era un Nuevo Mundo.
Incluyo la palabra comprendieron porque sabemos con certeza, las sagaz del Nuevo Mundo, que marineros nórdicos visitaron e incluso permanecieron un corto periodo de tiempo en Terranova, conocieron a los que llamaron “escralingos”, nativos americanos, pero no valoraron la hazaña ni dieron a conocer con oportunidad el hecho; no fue así con Colón y el aprovechamiento que los patrocinadores Fernando e Isabel de Aragón y Castilla dieron al descubrimiento.

Ese día nació una nueva raza, la raza de los hombres que sabían que además de Eurasia y África había otra enorme masa de tierra, otro continente. Hoy el concepto de raza se ha desvalorado por culpa de los nazis, pero aún se entiende como un genérico para ciertos grupos humanos.
Esta nueva raza era “nueva” porque su mentalidad había cambiado profundamente. Por supuesto, también algo adelante se inició el mestizaje biológico, con lo que la nueva raza empezó a identificarse también con los mestizos, de esa manera se completaba la conformación de los nuevos americanos: fusión de cultura y sangre europea y nativa, riqueza que brilla en el arte y en la ciencia.
Por cierto, este mestizaje se enriqueció además con la llegada a algunas regiones de africanos: el Caribe, Brasil y en lugares como Perú con asiáticos, hay orgullo en su comida “chifa” de fuerte raíz china. José Vasconcelos después de su viaje por Sudamérica nos llamó la Raza Cósmica.
Sea cual sea hoy en día el ADN más generalizado, lo cierto es que el mestizaje biológico y las características de su nacimiento han dado lugar a una amplia gama de opiniones, desde el nacimiento violento que canta Zorrilla de San Martín en su poema Tabaré, propicia sentimientos de rencor y odio, hasta el romántico y dulce que engendró hermosos vástagos mestizos orgullosos de madre y padre.
Cayó la flor al río
Los temblorosos círculos concéntricos
Balancearon los verdes camalotes
Y en el silencio del juncal murieron
Las grietas del sepulcro
Han engendrado un lirio amarillento;
Tiene el perfume de la flor caída.
Su misma palidez… la flor ha muerto
En lo que hoy es México hay ejemplo de dos extremos de mestizo, los hijos de Gonzalo Guerrero con una nativa maya, Guerrero se hizo maya, por el otro lado, Martín Cortés, hijo de Hernán Cortés y Marina, Martín es un mestizo de cultura española. La realidad es que tratándose de seres humanos estos hechos pueden darse en forma simultánea por muchas vías.
En su denso libro “Caminos para una teología del pueblo y de la cultura”, Rocco Buttiglione presta atención a lo que se ha llamado el trauma de la conquista, dando respuesta al planteamiento más negativo establece que ante el trauma de la conquista la salida es perdón y reconciliación. Realmente única manera práctica de superar un trauma.
Superar el trauma en donde lo haya es dar paso a la riqueza que desde el esplendor del Barroco nos grita usemos y disfrutemos de la riqueza que ofrece lo nuevo, porque los americanos somos nuevos, somos mestizos, ya sea que nuestras raíces sean guaraníes, mayas, aztecas, africanas, chinas, castellanas, catalanas, portuguesas, italianas, holandesas o inglesas, porque el mestizaje está en la CULTURA más que en la sangre, en el ADN.
La literatura sobre mestizaje se centra dominantemente en Iberoamérica, pero con toda honradez, también el norte es mestizo, aunque a ellos les guste llamarlo creole, criollismo, como su música de raíces africanas y su comida cajun de raíz local y francesa.
¡VIVA LA RAZA AMERICANA!








