top of page
BANNERS_D-RUMBO-columna.png

RENGLONES SER CORTECES CON CORTES

12 may
5 min de lectura

En días pasados escuche a la Doctora en Física y actual presidente de México Claudia Sheinbaum hacer un atropellado y pésimamente documentado, comentario acerca de Hernán Cortés de Monroy y Pizarro Altamirano. En esos aspectos debería apoyarse más en también doctores, en este caso en Historia.


Sí la intención de la Doctora es denigrar o hacer públicos aspectos negativos de este hombre para difamarlo, pudo haber encargado a su equipo que revisaran las varias biografías y otros libros que hablan de él, como o la Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España de Bernal Díaz, por cierto, respuesta a la también “Historia general de las Indias” incluye la conquista de la Nueva España, Francisco López de Gómara. Otros autores, “Carta al Emperador”  Fray Toribio de Benavente, a quien los indios llamaron Motolinia, el pobre,  o Bartolomé de las Casas, ambos frailes dan su opinión sobre el conquistador. En fin, además de lo que Cortés mismo escribió, hay abundante información sobre él particularmente desde su llegada a América, es un hombre tan polifacético rico en dones y en vicios, quien necesariamente tuvo extraordinarios éxitos, así como fracasos y deslices.


Por ejemplo, pudo decir que era un “falto al respeto” de su Rey.


Ya algo viejo solicitó audiencia con Carlos V, quien se la retrasó y retrasó, así que en una ocasión en que salía de palacio el rey en su carruaje, Cortés alcanzó a treparse al pescante del carro y enfrentar al Rey, quien sorprendido exclamó ¿quién eres?, a lo que el Marqués respondió: - Yo soy aquel que os ha dado más tierras que vuestro padre. El Rey tuvo que escucharlo. Pero realmente era “un falto al respeto” 

Imagen de Freepik
Imagen de Freepik

En cambio, no podría acusarlo de falto de valor, ni sus acérrimos críticos llegan a acusarlo de cobardía. No, durante la conquista trazaba planes de ataque con sus capitanes y una vez de acuerdo, Cortés formaba fila con su tropa y era uno más de los de adelante, valiente y en ocasiones osado. En cambió pudo acusarlo de mujeriego, la cicatriz que tenía en la cara y ocultaba con dejarse la barba, no se la ganó en batalla, sino en un pleito por mujeres; tuvo once hijos con seis mujeres, tres o cuatro indígenas. Eso sí a todos los legitimó y bautizó, era un cristiano serio con pecados que no escondía y procuraba remediar. 


Tampoco podría acusarlo de pelafustán o ganapán, su padre Martín Cortés era un hidalgo y por parte de su madre contaba con buenos apellidos. Probó estudios de leyes en Salamanca, otro autor dice que trabajó con un notario, lo cierto era que conocía de leyes lo suficiente como para “legalizar” una expedición de “búsqueda y rescate” financiada en parte por Velázquez en una de colonización.


Eso sí, podrá acusarlo de organizar la primera “elección democrática dirigida” en México. La elección del Gran Tlatoani se daba solamente entre la aristocracia. En el actual Veracruz le cambió el sentido a la tercera expedición de Diego Velázquez de “rescate” a colonización fundando “La Villa Rica de la Veracruz”. Hizo elecciones libres y o sorpresa, él, Cortés resultó electo Alcalde y Justicia Mayor. Esto que para más de uno puede sonar a chanchullo y echárselo en cara a los que admiran al Marqués, podrá atorársele a la doctora por aquello de como “obtuvimos” mayoría en el Congreso. 


Y así llegamos a la conquista del Imperio Azteca, odiada tiranía que una buena parte de Mesoamérica dominaba y explotaba no solamente en productos, también en vidas. Los purépechas no se dejaron.


Aquí puede acusar a Cortés de embaucador y mentiroso, pero nuevamente, le puede resultar algo incómodo el tema. Resulta que Don Hernando era un buen líder, una persona de gran elocuencia, todos los grupos que Velázquez mandó para detenerlo, los derrotó y supo incorporarlos a sus propias tropas. Una vez fundada la Villa Rica algunos de los miembros de la expedición pidieron regresar a Cuba, de entrada Cortés no pudo negarse, pero encontró manera de impedir que esto se extendiera: junto con algunos de sus más leales descubrió que un molusco: la “broma”, es en serio, así se llamaba el molusco que descubrieron, estaba perforando los barcos y ya eran inservibles. Bueno no todos, en el que mandó carta al Emperador Carlos si servía. El hecho es que ya no había modo de que la tropa se le huyera.


Adelante con la elocuencia y la astucia, sirviéndose de Jerónimo de Aguilar y de Marina pudo entender del cacique de Cempoala, allí cerca de la Villa Rica, y de otros contactos con nativos la situación de tirantez entre dominadores y dominados. Así llegó a Tlaxcala, los hizo aliados y marcharon hacia Tenochtitlan, con un paso por Cholula en donde hubo un primer fuerte enfrentamiento, temiendo o sabiendo de un madruguete azteca, los conquistadores madrugaron.

En Tenochtitlan ya no hubo golpes.


Moctezuma II recibió a los “llegados por el lado que sale el sol” en actitud de incertidumbre y expectativa, algo que Cortés comprendió. Por ello su propuesta fue algo que hoy no resulta nada original: - Usted reconoce a Carlos como emperador y sigue gobernando su reino como Tlatoani, paga el tributo respectivo, se convierte al Cristianismo y yo me quedo aquí para aconsejarlo y solucionar los detalles, eso sí sin sacrificios humanos. Quien sabe como se lo dijo Marina a Moctezuma. Para tener una buena traducción de acuerdos tan radicales no basta saber los dos idiomas, es fundamental conocer las dos culturas.


Este primer intento salió mal. Los conquistadores salieron “con el rabo entre las patas”. No había más remedio que “llegar a las manos”, para eso estaban todos los inconformes que en número superaban con mucho a los aztecas. Lo que siguió fue la guerra de conquista entre los indígenas subyugados, miles, con los teules recién llegados como dirigentes y grupo de más fuerza, unos bergantines para dominar el lago, algunos caballos y algunas más armas de fuego.  Tenochtitlan fue conquistada y los antes subyugados vengados a satisfacción.


Lo último que los asesores no se atreverían a entregarle a la doctora es el comentario del fraile Motolinía al Emperador acerca de la actitud hacia los vencidos del Marqués de Valle de Oaxaca:      


¿Quién así amó y defendió los indios en este mundo nuevo como Cortés? Amonestaba y rogaba muchos a sus compañeros que no tocasen a los indios ni a sus cosas, y estando toda la tierra llena de maizales, apenas había español que osase coger una mazorca. Y porque un español llamado Juan Polanco, cerca del puerto, entró en casa de un indio y tomó cierta ropa, le mandó dar cien azotes. Y a otro llamado Mora, porque tomó una gallina a indios de paz, le mandó ahorcar, y si Pedro de Alvarado no le cortase la soga, allí quedara y acabara su vida. Dos negros suyos, que no tenían cosa de más valor, porque tomaron a unos indios dos mantas y una gallina, los mandó ahorcar. Otro español, porque desgajó un árbol de fruta y los indios se le quejaron, le mandó afrentar. No quería que nadie tocase a los indios ni los cargase, so pena de cada (vez) cuarenta pesos.


Aún puede decirse más de Don Hernando Cortés, un hombre renacentista notable.




Ancla-Enrada-Blog
Imagen de WhatsApp 2023-06-24 a las 17.57.34.jpg

Suscríbete y recibe nuestras actualizaciones

¡Gracias por unirte!

Compra libros de Democracia y rumbo

Apoya nuestro compromiso de formar ciudadanos responsables con su gobierno, familia y comunidad.

Contacto, artículos y conferencias

Gracias, pronto me contacto contigo

 Democracia y Rumbo 2024

bottom of page