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RENGLONES Semana Mayor

Ahora es más común llamar a esta semana: Semana Santa, sin embargo, hay aún quien la nombre la Semana Mayor. Efectivamente que semana puede ser mayor que aquella en que rememoramos la Redención del Género Humano.

Imagen de Freepik
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Entre la catarata de noticias a la que estamos medianamente acostumbrados llamó la atención que el Cardenal Pierbatistta Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, no pudo celebrar los ritos correspondientes al Domingo de Ramos e ingresar en el templo del Santo Sepulcro de Jerusalén impedido por la policía israelita; razón por la cual lo hizo en el Monte de los Olivos. Hubo queja y una reacción positiva del primer ministro Netanyahu.


Algunas fuentes le dieron a la nota un sentido de marginación al Catolicismo por parte del Gobierno Israelita, otras, tal vez más objetivas, hicieron notar que el estado de guerra bajo el que se encuentra el país, inclusive Jerusalén, lugar en el que han llegado a caer restos de los misiles interceptados en las alturas, tiene que vivir bajo muchas restricciones por seguridad, inclusive reuniones públicas muy limitadas en número, vive en estado de guerra.


Esta noticia da color a una situación verdaderamente dolorosa, no me refiero a ninguna de los conflictos bélicos en particular, todos son lamentables, me refiero al hecho de los hombres lleguemos con notable facilidad a condiciones de guerra. Si, matarnos unos a otros por un amplio catálogo de motivos.


Prácticamente todas las religiones proponen vivir en paz, inclusive el Islamismo, la guerra santa que algunos bandos predican es una mala interpretación de frases del Corán. ¿Cómo explicar entonces esta situación tan desagradable?


El Catolicismo enseña que precisamente la arriba mencionada Redención fue una extraordinaria intervención del Dios Creador que permitió que Jesucristo, segunda persona del Dios Uno y Trino, visitara la creación para redimirla, entregar enseñanza y a la Tercera Persona del mismo Dios: el Espíritu Santo, con el fin de remediar la mala inclinación de los hombres: concupiscencia. Pero no todos aceptaron entonces ni todos aceptamos hoy. El hombre se desligó de su Creador y la Redención abre la puerta a ligarse nuevamente a Él mediante la Religión: religarse. La religión Católica ofrece los medios para ello, ofrece la Gracia.


La explicación suena simple para unos, sobrenatural para otros, pero es verdad y por eso estamos frecuentemente en estado de guerra.


A esa mala inclinación el poeta Rubén Darío le llamó “mala levadura” cuando en su poesía quiere explicar el perverso comportamiento de los hombres al lobo de Gubbio.


Por su aparte Robert Louis Stevenson en su novela sobre el doctor Henry Jekill, lo desdobla hasta convertirse en otra persona Edward Hyde, su opuesto en comportamiento. Thomas Hobbes va aún más lejos, considera que el hombre es el lobo del hombre. Tres formas de expresar una dura realidad, la inclinación al mal que la soberbia del hombre introdujo en la Historia desde el principio, el poeta, el novelista, el filósofo de la política. Nadie puede negar esa realidad de la condición humana acerca de su inclinación al mal.


Naturalmente se han buscado caminos naturales para controlar esa parte del comportamiento humano: la Ley y la Educación, pero de que enfrentamos este profundo problema no hay duda, cerrar ojos y oídos a la verdadera solución, no aceptar la solución profunda, es una tragedia.


Los hombres ya hemos sido redimidos y más de uno no acepta la solución. Vivamos a profundidad la SEMANA MAYOR.


¡Dios nos proteja!    




 

 

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