RENGLONES EL MINIMATO
Hay temas que no es estrictamente necesario probar, son evidentes con solo contemplar la realidad.
Uno de ellos ha sido la intención de López Obrador de establecer un Maximato al estilo de Plutarco Elías Calles, hasta le puso nombre: cuarta transformación, es decir se sintió a la altura de Hidalgo o Iturbide, no sé cuál, hasta imprimió un billete con la entrada triunfal a ciudad de México de este último, así que no se a la altura de quién de ellos se sintió; pero a mucha altura, o tal vez de Juárez o de Madero iniciador de la tercera transformación, la Revolución.

El caso es que se pretendió a mucha altura, tal vez soñó pasearse por la Avenida Reforma y ser saludado con respeto por los ciudadanos que lo encontraran.
Bonito sueño.
Pero … la realidad ha sido otra.
Ha tenido que inventar que por discreción se retiraba de la vida pública para pasar escondido en Tabasco estos dos años que han transcurrido de gobierno de su Nopalita. Además, la cuarta transformación se ha reducido a “4T” más bien con un sentido peyorativo.
En los tiempos del Nopalito original, Ortiz Rubio, corría la frase mordaz: “aquí vive el Presidente, él que manda, vive enfrente”, pero ahora el que “manda” vive escondido y cuando la Nopalita necesita pedir instrucciones, tiene que hacerlo a escondidas e inventar pretextos para ir a Tabasco.
Naturalmente el Jefe actual puede argumentar que ya no son los mismos tiempos, estamos en el siglo XXI, es cierto, ahora las redes son una molestia constante, la comunicación es inmediata y en ocasiones feroz y no se ha podido implementar una oportuna ley que las amordace, así que tiene que aguantar las críticas.
En eso de las comparaciones, la descendencia de Calles, con su primera esposa tuvo doce hijos, cuatro varones y cinco mujeres sobrevivieron, todos fueron independientes y dedicados a lo suyo sin provocar escándalos. López por su parte, no está muy cómodo con la descendencia, el colmo es que el más salidor de sus hijos, Andy, se lanza para diputado y se le complica la imagen, le retiran la visa norteamericana, persiguen a su amigo-socio Amílcar y le falta discreción en su vida, dando lugar a escenas inconvenientes; “el que manda” tiene que defenderse, porque atacar a Andy realmente es atacar a López. Por algo se esconde.
Además de esos problemas “familiares”, hay problemas con sus seguidores, sus ambiciones e incompetencias son ampliamente expuestas en la redes y la Nopalita no las maneja a satisfacción, a pesar de que tiene el mayor poder que puede tenerse en cualquier país, es la “presidenta”, los candidatos gobernadores en 2027 son una muestra. Las cabezas de serie o jefes de tribus o sus “generales” realmente no le son leales, cada uno está esperando la oportunidad de “alzarse con la canasta” en su provecho: Monreal, Ebrard, Harfuch, hasta Noroña.
Además, otra importante diferencia con aquellos tiempos es que los norteamericanos no le dan un respaldo total como recibió Calles, se han incomodado con la nueva oferta de drogas, la que mata, el fentanilo. Esto es quizá el tema más delicado para el Jefe mínimo, porque para llegar en el 2018 buscó el apoyo de grupos criminales, grupo o grupos que con su protección se han vuelto un gobierno paralelo en extensos territorios, gobierno que cuenta con grupos armados, el equivalente a ejércitos. Este poder, el ilegal poder del crimen, no le es leal a nadie, son autónomos y si bien a veces agradecen, son más rudos para castigar cuando no se les cumple.
Los equilibrios que el actual gobierno títere tiene que hacer entre las exigencias norteamericanas y las actividades del crimen organizado son cada vez más difíciles y el Tratado T-MEC no se ha renovado. Seguramente espera que las elecciones norteamericanas de noviembre no favorezcan a Trump y en su nueva situación se ocupe menos de México. Lo que no se si favorezca o empeore las negociaciones.
La verdad es que el Minimato no es comparable con el Maximato y además de reducido ha resultado incómodo.
¡bueno!, pero como quiera, Andrés Manuel López tiene su Minimato.










