Otra vez la derecha.
Las recientes elecciones en el Lander alemán de Sajonia-Anhalt el 6 de septiembre, mostraron un avance extraordinario del partido Alternativa para Alemania que logro el 44.5 % de los votos, hazaña que por primera vez hace que un partido calificado como ultraderecha, (para algunos como nazi) pase a gobernar, aunque sin mayoría absoluta, dejando muy abajo a la dominante CDU, (democracia cristiana) que quedo con 18,5% de la votación, mientras que la izquierda (SDP) y los verdes solo alcanzaron entre el 8% y el 9% de la votación.
Esto marca un avance histórico, pues desde la segunda guerra mundial, ningún estado alemán había sido gobernado por un partido de extrema derecha.

El candidato ganador por alternativa para Alemania, Ulrich Siegmund celebro con sus seguidores el triunfo señalando haber hecho historia, pues, aunque le faltan 3 diputados para tener mayoría, y tuvo que pactar con alguno de los partidos, y llamo a la CDU, para formar coalición y completar la mayoría de 42 diputados y formar gobierno.
El 8 de octubre en Magdeburgo, fue elegido el diputado Tobias Rausch por 48 votos a favor, 29 en contra y 5 abstenciones, convirtiéndose en el primer político abiertamente de derecha en gobernar un Lander (Landtag), alemán desde la segunda guerra mundial.
Los votos faltantes para la mayoría fueron aportados por el BSW que dispone de 5 votos, sumados a los 39 de Alternativa para Alemania, son 44, lo curioso es que en votación secreta el candidato Tobias Rausch obtuvo 48, lo que quiere decir que cuatros diputados de otros partidos se sumaron secretamente a la AFD, pese a que la oficina regional de protección a la constitución clasifico a la AFD como organización de extrema derecha cuya actividad política se dirige contra principios esenciales del orden democrático constitucional; lo que sigue después todavía es incógnita, pero el avance de la ultraderecha es real y nos toca verlo y a los alemanes vivirlo.
Unos días después las elecciones en Berlín mostraron otra cara, el 20 de septiembre el partido die Linke, la izquierda consiguió el primer lugar con apenas el 25.7% de los votos, pero desplazando a partidos tradicionales y con alianza alcanzar el gobierno, los grandes desplazado es la CDU, democracia cristiana que va perdiendo posiciones y el SDP, que también quedo atrás; al parecer los alemanes al igual que los ciudadanos de otras naciones están buscando caminos nuevos, ante el desencanto frente a partidos tradicionales que no responden a sus demandas de mejor calidad de vida.
Las demandas sociales por el aumento a la vivienda y los alquileres, como está sucediendo en España; los que ganan frente a estas condiciones, son las extremas, AFD y die Linke como partidos que cosechan el descontento y aprovechan para posicionarse frente a un electorado sin muchas opciones.
No podemos dejar de analizar lo ocurrido en Brasil, todas las encuestas favorecían al presidente Lula da Silva entre 2 y 6%, la sorpresa es que Bolsonaro gano en la primera vuelta con el 47.3% contra el 45.16% de Lula da Silva, con el disgusto manifiesto del gobierno de México que se queda cada vez más solo y sin aliados en América latina.
Ciertamente no hay aun vencedor, pero todo parece indicar que en la segunda vuelta el 25 de octubre los partidos que quedaron fuera, apoyaran mayoritariamente a Bolsonaro que ya tiene mayoría en el senado y la cámara de diputados, lo que aun en el supuesto caso de que triunfara Lula, dejaría a su gobierno sin muchas posibilidades frente al legislativo, hay que destacar el sistema de votación en Brasil, que permita saber los resultados en el mismo día de la votación y sin los reclamos de fraude, por el acuerdo previo de todos los partidos en el sistema electoral.
Se avecinan las elecciones en los Estados Unidos, mientras la popularidad de Trump ronda el 30%, la inflación avivada por la guerra con Irán, el costo de los combustibles y el maltrato a los migrantes son factores que predicen un triunfo para los demócratas y la caída del control en las cámaras para los republicanos.
Los manotazos de Trump en medio oriente y la amenaza diaria a México como alternativa para ganar votos, se ve cada vez más lejana, pero como decíamos al principio, las sorpresas están a la orden del día, electores volátiles que de última hora cambian por la noticia esperanzadora de algo que les devuelve la fe en su líder.
Si gana Bolsonaro en Brasil, el gobierno de México se queda con sus aliados Cuba y Nicaragua, que de poco sirven en el contexto de la economía pues no solo no nos pueden comprar nada, ni tampoco, hay nada que les podamos comprar, seguimos dependiendo del comercio con los Estados Unidos.
Por si algo faltara, el presidente de España Pedro Sánchez tuvo que convocar a elecciones el próximo 29 de noviembre y es posible que el partido socialista pierda las elecciones con un asenso importante de Vox, lo que deja a México con menos apoyos de valor internacionalmente, también en España hay descontento, mientras algo se cocina en Francia con el descontento estudiantil.
Si esperamos que pierda Trump en las próximas elecciones, para nuestro país no cambia mucho, mientras el crimen organizado siga dominando en muchas regiones, mientras haya autoridades tolerando y ayudando a los carteles, mientras el narcotráfico y el lavado de dinero tengan respaldo desde áreas de gobierno, la imagen de narcoestado que ya es mundial, solo el esfuerzo y la conciencia de millones de ciudadanos en las próximas elecciones, pueden dar un giro saludable a la gobernanza del país intentando volver a la ruta democrática que hoy se ha frustrado desde la 4T.
Los espero en mi próxima colaboración.










