Oficialismo criminaliza manifestación
- Miguel Ángel Vichique

- 24 nov 2025
- 2 Min. de lectura
Ante las acusaciones contra Adán Augusto López, Noroña, Cuauhtémoc Blanco, Rocha Moya, “Pepín” López Obrador y tantos otros impunes; la transa de la supuesta elección -y en general la reforma judicial-; las exhibiciones del grupo morenista dorado que contradice el fallido decálogo presidencial; las lujosas vacaciones de viajeros del bienestar (el suyo); los conocidos errores de autoridades de su partido ante las intensas lluvias; los escándalos de corrupción (como el huachicol fiscal); la falta de apoyo al hoy occiso alcalde de Uruapan, Carlos Manso -valiente líder crítico y potencial candidato a gobernador de Michoacán-, y la indignación que ello ha suscitado; Claudia Sheinbaum se ha mostrado errática y desmedida, al intimidar, satanizar y repartir calificativos siguiendo el manualito lopezobradorista de creación de enemigos, conspiraciones, polarización y victimización, para justificarse.

Habría que agregar la falta de autocrítica en la insostenible y triunfalista narrativa oficial, sin asumir que las víctimas son familias de asesinados y desaparecidos; limoneros y aguacateros extorsionados; agricultores que ya no saben qué hacer; damnificados olvidados; transportistas asaltados; enfermos que no reciben medicinas; en fin, tantos mexicanos que padecen ineficiencias y abusos.
Por ello, la legitima y nutrida marcha del 15 de noviembre, convocada por la llamada Generación Z –que terminó siendo intergeneracional, incluyendo familias-; que se multiplicó en más de 50 ciudades, también alteró a Sheinbaum.
Pusieron vallas y acrecentaron la ofensiva de descrédito para desvirtuar la manifestación pacífica de protesta.
La violencia fue provocada por el Bloque Negro -tan tolerado por el oficialismo-, no por quienes exigían justicia y paz; rechazaron la corrupción; y gritaron “Fuera Morena” y “Narco Gobierno”. Sí, el mismo gobierno populista y autoritario que afirma no reprimir, pero lo hace con granaderos que -dicen- tampoco existen; a diferencia de otros eventos donde se causaron destrozos, la policía no intervenía y el oficialismo decía que no caería en provocaciones.
Hay que evitar la violencia -siempre-, y detener a verdaderos responsables, no a inocentes. ¿Por qué no encarcelaron a todos los miembros del Bloque Negro?, ¿Por qué no garantizaron los derechos de los participantes?, ¿Por qué agredieron?
Criminalizan la marcha porque podría convertirse en movimiento emergente, aunque no pudieron evitar la visibilidad antigubernamental ni que en redes sociales y medios nacionales e internacionales se reportaran los hechos. Bueno, hasta Donald Trump lo registró.
Cuestionable la actuación de Sheinbaum, quien, incluso, luego de la segunda manifestación -del 20 de noviembre-, dijo:” hubo muy poca gente, ¿por qué?, porque se estuvo informando”. Y añadió: “Y también quien convoca a las manifestaciones también le va midiendo, ¿verdad?”.
Así las actuaciones antidemocráticas de Palacio frente a mexicanos agraviados que expresaron su rechazo.
Miguel Ángel Vichique
Consultor. Doctor en Comunicación, y Ciencias Políticas y Sociales.








