¿Una narrativa que trasciende fronteras, religiones, visiones políticas y edades?
- Leopoldo Brito

- 23 nov 2025
- 5 Min. de lectura
El pasado 15 de noviembre se llevó a cabo la primera marcha contra el Gobierno de Sheinbaum.
Con banderas blancas, del anime One Piece y de México con el rostro de Carlos Manzo en lugar del escudo, inició la manifestación convocada por jóvenes de la llamada generación Z.

Claudia Sheinbaum denunció la semana previa a su realización que era una “estrategia digital articulada” de parte de la oposición, de acuerdo con un informe que presentó en una de sus conferencias mañaneras atrás se encontraban figuras de la oposición como Claudio X. González y Ricardo Salinas, así como influencers, bots y cuentas vinculadas a Atlas Network, una organización ultra presente en varias naciones y que ha derrocado gobiernos en países como Nepal, Perú y Madagascar.
¿Cuál es la narrativa del animé One Piece?
Este animé de origen japonés narra las aventuras de Monkey D. Luffy y su tripulación, los Piratas de Sombrero de Paja, viajando por el mar para encontrar el legendario tesoro "One Piece" y así convertirse en el Rey de los Piratas.
Entrelazada con innumerables subtramas o tramas secundarias que involucran el pasado de los personajes, los conflictos políticos y sociales del mundo, y explorando temas como el racismo, la esclavitud y la corrupción. Estos arcos narrativos se centran en las injusticias del gobierno global y la discriminación contra ciertas razas, como la de los hombres-pez.
También se explora el significado de la justicia, la naturaleza del mal y el concepto de perseguir los sueños, inclusive ante la adversidad.
"One Piece" comenzó a publicarse en 1997. Es el manga más vendido de la revista más importante de este género, Weekly Shōnen, con más de 516 millones de copias vendidas a nivel mundial.
La Generación Z
También conocida como centennials es el grupo que comprende a las personas nacidas entre finales de la década de 1990 y principios de la de 2010.Entre sus principales características se distinguen por ser nativos digitales, lo que los hace estar hiperconectados y ser autodidactas en la búsqueda de información, valoran la diversidad, la autenticidad y la transparencia en la sociedad y las organizaciones.
Muestran preocupación por los problemas que les afectan directamente, como la educación y la salud mental, y son sensibles a las problemáticas sociales y medioambientales y les gusta participar activamente para expresar sus opiniones.
“¡Fuera Morena!” y “¡Fuera Claudia!”
Los manifestantes que asistieron el pasado 15 de noviembre avanzaban sobre la avenida Paseo de la Reforma hacia el Zócalo en medio de consignas “Fuera Morena”, “Queremos un México libre y sin miedo” y “Narco presidenta”, estaban unidos por su descontento hacia la administración de Sheinbaum.
En menor proporción, la protesta se repitió en otras ciudades del país, había banderas de México y también blancas pidiendo justicia por el asesinato de Carlos Manzo.
La marcha transcurrió mayoritariamente en forma pacífica, lamentablemente al final algunos jóvenes con el rostro cubierto derribaron las vallas que habían puesto para proteger el Zócalo y sus edificios, hubo embates con la policía en los que se lanzaron cohetes, piedras y gases lacrimógenos. Las imágenes de policías con escudos rotos y el uso de artefactos explosivos, como informó la Secretaría de Gobernación, revelaron un enfrentamiento que podría encolerizar la percepción de represión entre los jóvenes.
Convocada originalmente por la Generación Z finalmente, la manifestación fue alentada por partidos de oposición y acabó reuniendo a críticos del gobierno que a jóvenes. El gobierno de Sheinbaum denunció que se trataba de una convocatoria manipulada y orquestada desde la derecha internacional mediante la utilización de bots.
UN ANÁLIS SEMIÓTICO
Este evento no solo expuso las tensiones latentes entre las autoridades y los ciudadanos de todas las edades, sino que también nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de las manifestaciones en un contexto donde la violencia y el diálogo se entrelazan de forma peligrosa.
Desde un punto de vista semiótico, la reciente "marcha de la Generación Z" encarnó un fenómeno complejo, donde los símbolos digitales y la cultura pop se congregan hacia el espacio público para expresar un profundo descontento social y político especialmente en torno a la violencia y la inseguridad que ha ido en aumento.
Comencemos diciendo que la convocatorio nació en plataformas digitales como TikTok, YouTube y Discord, utilizando herramientas como mensajes creados con inteligencia artificial y referencias a la cultura del anime, en este caso “One Piece”.
Esto representa un cambio en la forma de organización política. El movimiento no requirió de estructuras partidistas tradicionales ni voceros externos; su origen nativo digital es un signo de independencia y desconfianza hacia las instituciones políticas convencionales. La protesta se gestó en espacios que la denominada generación Z domina, para luego ocupar el espacio físico de la marcha.
La bandera de “One Piece”, la de los “Piratas del Sombrero de Paja” ondeada por los manifestantes, fue quizás el elemento semiótico más distintivo del movimiento.
En la narrativa del anime, esta bandera es un emblema de resistencia, libertad y lucha contra un sistema opresivo y corrupto (el "Gobierno Mundial"). Al portar este símbolo, los jóvenes proyectaron su protesta: se identificaron con la búsqueda de libertad de los personajes y denunciaron lo que perciben como un gobierno autoritario o fallido. Este símbolo cruza fronteras culturales, otorgando una identidad global a una demanda local.
Otro elemento que caracterizó la marcha es que hubo una afluencia escasa de jóvenes de la llamada Generación Z en comparación con las expectativas, si lo comparamos contra el ruido generado en las redes sociales.
Esta ausencia de militancia tradicional es un signo de una identidad política emergente que desconfía de las estructuras existentes, pero que aún busca sus propios significantes para instalarse como una fuerza política coherente en el espacio público que necesita nuestro país.
En resumen, la marcha fue un evento donde los símbolos de la cultura digital y popular sirvieron como códigos de descontento político, marcando un punto de inflexión en la forma en que las nuevas generaciones mexicanas se manifiestan, aunque el movimiento enfrentó desafíos semióticos de cooptación y definición de identidad.
Es un llamado urgente para que tanto las autoridades como la sociedad civil reconsideremos cómo tratar las diferencias y abordar las protestas en un marco de entendimiento y respeto mutuo.
Le urge a México una narrativa cohesionadora centrada en nuestros valores. culturales propios, como la solidaridad, la honestidad, la libertad y la justicia. Con un profundo respeto por nuestra historia, y sus distintas expresiones artísticas y culturales que nos identifican como sociedad.
La construcción de un futuro más pacífico y colaborativo depende en gran medida de nuestras acciones actuales y de cómo elegimos narrar y reaccionar ante estas complejas realidades.
Leopoldo Brito
Director de Comunicación Digital Universidad Intercontinental UIC








