NUEVO PRESIDENTE EN COLOMBIA
- Alejandro Gutiérrez Balboa

- hace 1 día
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Habiendo ganado en una segunda vuelta electoral por un margen muy estrecho, menos del 1% de los votos de ventaja, Abelardo de la Espriella se convirtió en presidente de Colombia. De la misma línea de Nayib Bukele y Donald Trump, muy cercano a la de Javier Milei, representa una vuelta de 180 grados respecto de su antecesor.

Abogado que ganó fama llevando casos muy publicitados, ha sido empresario haciendo negocios exitosos en varios ramos; dice haber financiado su campaña con dinero propio y créditos obtenidos para el efecto, algo muy difícil de creer.
Se declara anti woke, teniendo varias facetas populistas, como la de inventar slogans vendedores, entre ellas la de asegurar no gobernar con quien ha denominado “los de siempre”, esto es, los políticos tradicionales de Colombia que todo mundo identifica. Con él, llegará el cambio, algo que todos los populistas prometen.
Hay que tomar en cuenta que la política de su antecesor Gustavo Petro fue denominada de “paz total”, algo así como la para nosotros muy familiar “abrazos, no balazos” y, en ambos casos, lo mismo en Colombia que en México, los resultados fueron bastante similares en el aumento a los crímenes de sangre, la proliferación de grupos armados, el cobro de piso y la corrupción de las instancias encargadas de combatirlos. De la Espriella ha prometido terminar con todo eso.
Para ello, ha ofrecido la construcción de mega cárceles al estilo Bukele; confrontar al muy poderoso crimen organizado colombiano, a las guerrillas asociadas a éste o independientes y todo tipo de grupos armados de su país. Ha hablado de fumigar plantíos de coca y derribar todo tipo de aeronave al servicio de estos grupos
Habiendo sido -según confesión propia- ateo una buena parte de su vida, en teoría se convirtió al catolicismo, pero por una serie de nombramientos de pastores evangélicos, el nuevo presidente colombiano parece alinearse con la corriente de derecha denominada cristianismo sionista, con fuerte presencia en los gobiernos de Argentina, El Salvador y Estados Unidos.
Esta corriente es predominantemente cristiana, es decir, protestante; con fuerte financiamiento norteamericano y defiende sin restricciones las políticas del primer ministro Benjamin Netanyahu, particularmente las cuestionadas hacia Gaza. Sostienen que primero hay que fortalecer a Israel y que después de ello vendrá una conversión masiva hacia el cristianismo.
De la Espriella se declara “cristiano católico” en un país de casi 80% de católicos y esto ha sido severamente cuestionado por varios personajes que ven oportunismo puro en todo ello. Su esposa es católica practicante y sus hijos han sido bautizados en el catolicismo, si bien en la época en que él se consideraba ateo.
En su toma de posesión se dio una confluencia de casi toda la fauna política de la derecha latinoamericana, destacando la presencia de pastores protestantes, un rabino sefardí y un obispo católico. El mensaje se ha esmerado en ser pro valores, anti corrupción, con un colofón religioso más bien católico. Habrá que esperar resultados.
Alejandro Gutiérrez Balboa
Maestro en Seguridad Nacional






