Mexicanos, su circunstancia.
El homenaje a Cortés por la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso, acumulo protestas de diferentes sectores, pero especialmente de la presidenta Sheimbaum, por lo que conviene revisar lo que hoy somos los mexicanos.
Hago uso de la frase de Ortega Y Gasset, “yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.
Cuando llego Cortés en 1519 no existía Mexico ni los mexicanos, había pueblos mayas, olmecas, tlaxcaltecas y otros muchos que tributaban a los aztecas, tributo que muchas veces significaba la entrega de personas para los sacrificios humanos al Dios Huitzilopochtli, que significa colibrí del sol o colibrí zurdo, venerado como Dios de la guerra y protector del orden cósmico. Utilizando esto como una herramienta de terror para tener subyugados a los pueblos conquistados.

La genialidad de Cortés consistió en convencer a los pueblos sometidos al vasallaje azteca, para que se liberaran luchando a su lado; la caída de Tenochtitlan fue el fin de los opresores, y el principio de una nueva opresión manifestada en la primera audiencia, presidida por Nuño de Guzman y repudiada por sus excesos.
En la segunda audiencia, llegaron personajes de la talla de Vasco de Quiroga, y se confirmó a fray Juan de Zumarraaga como obispo; prelado de vida santa y ejemplar, también llegaron frailes de las ordenes de santo Domingo y franciscanos, que iniciaron la evangelización y conversión de los indios, así como la fundación de escuelas y los hospitales de Vasco de Quiroga en la nueva Galicia, esta es la circunstancia que vivieron los primeros habitantes de lo que hoy es Mexico, y que no existía entonces.
La cristianización es la característica principal de la Nación naciente, porque tanto españoles como indígenas, creen en un solo Dios y su hijo Jesucristo; lo que sigue es el mestizaje, el predominio de la religión y la lengua castellana como circunstancia en la que se desarrolla la colonia; si a esto agregamos las apariciones de la virgen de Guadalupe, las conversiones casi milagrosas y el abandono de la idolatría por la mayoría de los indígenas, la construcción de templos y conventos para los religiosos, desde donde la evangelización fluía sin límites, y se extendía como lo fue en Michoacán (nueva Galicia), bajo la dirección del ilustre Vasco de Quiroga.
El yo Indígena el yo español, pero sobre todo el yo criollo y mestizo, son la circunstancia común para todos los mexicanos, y son la fragua en la que se forjo el mexicano de entonces y se forja el de hoy.
A lo largo del tiempo a partir de la llamada conquista, o encuentro de dos mundos, el desarrollo de lo que hoy es Mexico, que entonces no existía y que, gracias a la labor cultural de Fray Pedro de Gante, fray toribio de Benavente, fray Martin de Valencia, fray Alonso de la Veracruz, fray Sebastián de Aparicio, fray Jacobo de Tastera, el padre Quino y muchísimos otros forjadores de la cultura que sustenta la mexicanidad, mestizaje, criollos, españoles y también afroamericanos participan de los valores culturales comunes al mexicano.
Podemos encontrar en cada mexicano, un cristiano guadalupano, pero no podemos dejar de lado la herencia indígena que se manifiesta, en la mesa, en la cocina, en la música, en el vestir, en la pintura decorativa, en los murales y en cada iglesia desde las construidas en el siglo XVI, hasta la basílica de Guadalupe en el siglo XX, pasando por Cholula, y observando la catedral de puebla y por supuesto la de Mexico, sobre los restos del templo mayor azteca.
En la historia de México, desde las cartas de relación de Cortés, la historia verdadera de la conquista por Bernal Diaz del Castillo, la visión de los vencidos de José León Portilla, y la Historia antigua de Mexico, de Francisco Javier Clavijero, cuyas lecturas nos acercan a nuestro origen como mexicanos, y en tiempos más recientes, leyendo a Lucas Alaman y José Vasconcelos en sus respectivas historias de Mexico, que nos acercan al origen, presagiando un destino en el caso de Vasconcelos.
Conocer la circunstancia del origen mexicano, y la circunstancia del Mexico actual, nos ubica en el predicamento de Ortega y Gasset, si no la salvo a ella no me salvo yo.
Quienes no aceptan el origen indígena del mexicano, o reniegan del origen español de nuestro ser, se están negando a sí mismos, porque el solo hecho de vivir en Mexico, hace imposible negar la circunstancia que lo hizo nacer y la que nos hace defender los valores que vivimos como legado de nuestros antepasados indígenas y españoles.
Hoy, después de la publicación del mamotreto llamado “Grandeza”, y ante la destrucción que deja el sexenio de López Obrador, en salud, educación, economía, medio ambiente y relaciones internacionales, (más lo que falta) es una obligación defender lo mexicano y a los mexicanos, pero no a Rocha Moya y a quienes han entregado a Mexico al crimen organizado, se piden pruebas, cuando todo está a la vista, hay denuncias desde el tiempo del proceso electoral, y está documentado como se entregó poder a cambio de ventajas electorales; ganar así las elecciones es dejar a los ciudadanos expuestos a las demandas de los criminales, que cuando el ciudadano se defiende o se niega a pagar extorsión, puede ser asesinado, el caso de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan es un ejemplo claro, pero también los asesinatos de marinos para callarlos mientras siguen robando en el Huachicol Fiscal duele a Mexico-
Diaz Ayuso Española, hizo un homenaje a Hernan Cortes, padre del primer mexicano, y la presidenta de Mexico, sin raíces indígenas ni españolas se enoja por lo que dice es una ofensa a los mexicanos, con lo que demuestra que desconoce la circunstancia del mexicano en su origen y su destino, (Ortega y Gasset dixit).
Los espero en mi próxima colaboración.










