MARCO RUBIO, EUROPA Y CUBA
- Alejandro Gutiérrez Balboa

- hace 17 horas
- 2 Min. de lectura
El discurso de Marco Rubio en la Conferencia de Seguridad de Munich, el pasado 14 de febrero, apunta en varias direcciones. De ellas, vamos a analizar 2: Europa y Cuba.

Después de hacer toda una apología del pasado cultural que entrelaza a Europa con Estados Unidos -aspecto al que habría que hacerle varias precisiones-, Rubio destaca la colaboración entre su país y Europa en dos guerras mundiales y subraya que dicha alianza “salvó y cambió” al mundo.
Rubio se da cuenta claramente que necesita a Europa, aunque condiciona la alianza con ellos a una serie de resultados y acciones que se cuida muy bien en eludir que fue su país quien implementó tales medidas, como la desindustrialización y el denominado “fin de la historia”. Habría que recordarle que un antecesor suyo, Henry Kissinger, fue quien logró abrir las puertas de China a la inversión norteamericana y que gracias a ello, que Rubio denomina desindustrialización de su país, hoy China es la potencia que amenaza a los Estados Unidos. Igualmente, habría que recordarle a Rubio que otro norteamericano, de nombre Francis Fukuyama, quien también trabajó en el Departamento de Estado de su país, fue quien teorizó sobre el fin de la historia, refiriéndose a que las instituciones norteamericanas eran lo más elevado a lo que podía aspirar el ser humano en su evolución política.
Esta línea discursiva se contrapone a lo que ha venido diciendo su jefe, Donald Trump, quien apenas hace unos días afirmó que Europa “está acabada” y anteriormente, que el propósito del documento recientemente publicado respecto a la Estrategia de Seguridad Nacional norteamericana tiene como objetivo nada menos que provocar un cambio de régimen en Europa, así como la desintegración de las instituciones europeas.
Contrariamente, Rubio destaca la alianza que triunfó en la guerra fría, hizo que cayera el muro de Berlín y que colapsara la Unión Soviética. Llama a fortalecer la alianza aunque advierte que Estados Unidos puede marchar solo, algo sobradamente ilusorio, tan sólo por la cantidad de bases norteamericanas en Europa, que hoy están sirviendo de trampolín para una eventual incursión en Irán.
El otro aspecto a analizar del discurso de Rubio, si bien no se refirió a ello, tiene que ver con la tierra de sus mayores, Cuba.
Si en algo fueron buenos los tiranos que llevan esclavizado al pueblo cubano desde 1959, fue en la propaganda; en el vender una imagen de estar bloqueados por el imperialismo norteamericano, el de en la isla hay igualdad, salud, educación y bienestar. Todo a pesar de los miles y miles de cubanos que en lanchas, llantas y en las condiciones más precarias desmentían el discurso de los gobernantes.
Hoy que, efectivamente, el sistema se desmorona y que ya es imposible ocultar la realidad cotidiana que los cubanos han vivido desde hace décadas, una de las contadas acciones positivas que puede emprender el gobierno norteamericano es la de apretar el, ahora sí, bloqueo, sobre el régimen y dejar que al fin colapse.
Rubio bien puede perfilarse como el mejor posible sucesor de Trump.
Alejandro Gutiérrez Balboa
Maestro en Administración Militar para la Seguridad y Defensa Nacionales.








