INFORME CUBA
- Alejandro Gutiérrez Balboa

- hace 1 día
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El Departamento de Estado norteamericano ha publicado un informe en el que describe las labores de la inteligencia cubana para penetrar, influir e incidir en la política y el gobierno de los Estados Unidos, describiendo con detalle la serie de intentonas cubanas para auto-demoler las instituciones de su principal enemigo.
Con todo, el informe no es preciso, pues habla de que desde los años 60s, el gobierno cubano ha servido de corazón palpitante de un nuevo y distinto tipo de marxismo, forjado alrededor de un predominante resentimiento y un odio hacia Estados Unidos y todo Occidente. Adicionalmente, dice que Cuba es la capital del comunismo del siglo XXI.

Este diagnóstico no es puntual, pues todos los regímenes marxistas que existen y han existido en el mundo se han apoyado en lo mismo, el odio y el resentimiento, base ineludible de todo tipo de revolución marxista; el cubano no inventó nada. Y de igual forma, habría que analizar las “inversiones” chinas alrededor del mundo para concluir dónde está la capital del comunismo de este siglo.
Cuando Cuba inició la aventura castrista el 31 de diciembre de 1958 no se declaró comunista para no alentar oposiciones internas y externas; pero cuando lo hizo, el régimen ya estaba consolidado, además de contar con el respaldo total de la entonces Unión Soviética, quien vio con buenos ojos el experimento, ya que serviría para expandirse a otros lugares de América Latina.
Sin embargo, fue la ex URSS la que se derrumbó por inviable en diciembre de 1991, terminando el experimento marxista leninista de 1917, aunque dando paso a otro tipo de régimen autoritario. Hoy, la principal capital marxista del mundo es Pekin, pese a vivir un marxismo que ni Marx ni Lenin hubieran autorizado.
El informe del Departamento de Estado resume las luchas de la guerra fría, en que ni Cuba logró consolidar sus esfuerzos revolucionarios fuera de la isla, ni los EEUU pudieron tirar al régimen cubano. Los dirigentes castristas entrenaron guerrillas para América Latina y África y enviaron tropas propias a Angola y Etiopía en apoyo de las guerrillas promovidas por Rusia.
Todas las guerrillas en América Latina fueron patrocinadas, financiadas, apadrinadas, entrenadas o todo junto por Cuba… y todas fracasaron. En el informe se nota la evidente mano del Secretario Marco Rubio, un hijo de inmigrantes cubanos, quien parece ser el que dirige este nuevo ataque contra el régimen que ha terminado todas las libertades y bienestar en Cuba. Lo que sí precisa es que la isla se ha convertido en capital del radicalismo tercermundista y ha logrado alrededor del mundo grupos de apoyo. La represión sistemática a todo disidente es norma, pero parece no importarles a sus apoyadores.
De no ser por la ayuda que le regalaban Venezuela antes de la caída de Maduro y de nuestro país, desde hace tiempo hubiera colapsado. Ni siquiera sus camaradas ideológicos de Nicaragua, de Corea del Norte, de Vietnam, de Laos o de China les echan una manita, ocupados en sus principales problemas. Ni tampoco sus antiguos patrones rusos les hacen caso.
Alejandro Gutiérrez Balboa
Maestro en Seguridad Nacional








