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GROENLANDIA ¿ESTADO 51?

Donald Trump sigue desplegando toda una narrativa respecto del liderazgo que pretende para él y para su país en los asuntos mundiales. Ahora ha reiterado una y otra vez la inminencia de tomar por las buenas o por la fuerza Groenlandia, llegando incluso a solicitar a sus mandos militares preparar planes de contingencia para un eventual caso de tener que invadir la enorme isla.

Imagen de Freepik
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El pretexto esgrimido por Trump es actuar rápidamente para evitar el fortalecimiento de las influencias rusa y china en el Ártico, incrementando su propia presencia geoestratégica en esa región.


Ante esto, tanto Dinamarca ha solicitado el despliegue de tropas de la Unión Europea en Groenlandia, como Inglaterra, Alemania y Francia programan conversaciones con el mismo propósito disuasorio a las amenazas de Trump. La OTAN lleva 75 años de creada y jamás se contempló un conflicto de un estado miembro contra otro. En caso de lograr este propósito, la OTAN deja de existir con la lógica para la que fue creada.


La primer ministro italiana Giorgia Meloni ha sostenido que la OTAN es cero sin EEUU y se pregunta si ante el abandono norteamericano deberían cerrar sus bases militares en Europa o irrumpir en los restaurantes Mc Donalds, subrayando lo absurdo de esta política trumpiana.


Que Estados Unidos se apodere de Groenlandia no cubre aspectos de seguridad porque la isla ya es territorio de la OTAN, al ser posesión danesa, y porque ya existe al menos una base militar norteamericana desde 1951; tampoco impide que Rusia sea vecino de los norteamericanos, ni impedirá la cercanía que sostienen entre sí Rusia y China en varios aspectos. Lo atractivo de Groenlandia son sus recursos naturales y su posición clave en lo geográfico.


El presidente norteamericano ya había lanzado la locura de incorporar a Canadá, pero ni siquiera insistió en la idea.


En el caso de Groenlandia, Trump no las tiene todas consigo y lo sabe perfectamente. La Ley de Poderes de Guerra establece que el presidente puede efectuar acciones militares en caso de una emergencia nacional o de amenazas a la seguridad nacional y Groenlandia no lo es. Pero también está el caso de su anexión, una facultad que es exclusiva del Congreso y éste no está de su lado.


Parte importante del Congreso ha establecido que cualquier militar de cualquier rango que participe en el uso de la fuerza contra Groenlandia estará actuando bajo órdenes ilegales y ninguno quiere ser enjuiciado.


Actualmente, ni siquiera el partido Republicano tiene unanimidad en la aprobación de las acciones de Trump. De los 100 senadores, tiene 52, pero 10 están en su contra, y en noviembre habrá elecciones para renovar la cámara de Representantes y un tercio del senado. Las proyecciones no le son favorables al presidente.


Adicionalmente, hay indicios que, en EEUU, lejos de la narrativa trumpiana, la economía no camina tan bien, por lo que desviar la atención de los votantes de cara a las elecciones intermedias se vuelve crucial para el populista Donald Trump.

Lo de Groenlandia es otra cortina de humo bastante difícil de dilucidar.


Alejandro Gutiérrez Balboa

Maestro en Administración Militar para la Seguridad y Defensa Nacionales.




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