ESCUDO DE LAS AMÉRICAS
- Alejandro Gutiérrez Balboa

- hace 9 horas
- 2 Min. de lectura
El fin de semana se dio la reunión de 12 jefes de estado y de gobierno de América Latina con el presidente Donald Trump, con una serie de objetivos específicos, que conviene analizar.

En 1990 se fundó el Foro de Sao Paulo, fundamentalmente por Fidel Castro e Ignazio Lula da Silva; como el modelo castrista de exportación de su revolución por métodos violentos había fracasado, los dos dirigentes idearon todo un proyecto nuevo que pasaba por la batalla cultural y el apoderamiento de las instituciones por la vía electoral, a fin de consolidarse y permanecer en el poder indefinidamente. Con sus altas y sus bajas, varios países hispanoamericanos adoptaron el modelo; en 2019 se fundó el Grupo de Puebla con propósitos muy similares.
Si bien el fracaso de este modelo no se dio como en Chile en 1973, su principal punto débil ha sido el electoral. Las muy pobres gestiones económicas obtenidas por los distintos gobiernos que alcanzaron el poder, generaron una fuerte reacción opositora; no es la única razón, hay resultados que abundan en corrupción y simbiosis de esos gobiernos con el crimen organizado.
Otro aspecto que el gobierno de Trump está tratando de evitar es la creciente presencia e influencia de China en los países del continente.
En varios países la reacción ha sido notable. Destaca el caso de El Salvador, en que las espectaculares medidas implementadas por el presidente Nayib Bukele para combatir las bandas delictivas le han ganado un amplio prestigio. Otro es el caso del argentino Javier Milei que ha implementado medidas draconianas para reducir los déficits fiscales, el endeudamiento público y la corrupción del otrora poderoso peronismo en su etapa kirchnerista.
El apresamiento de Nicolás Maduro, señalado como uno de los mayores narcotraficantes del continente ha sido un muy serio golpe para los proyectos del lula-castrismo. Lo más probable es que en las elecciones de 2027, Lula sea echado del poder, misma suerte que ocurrirá con otro seguidor de esta corriente, Gustavo Petro de Colombia, quien afrontará elecciones en mayo. Y del régimen cubano, de igual manera, sus días están contados. Todo esto deja a pocos países americanos siguiendo este proyecto, por desgracia el nuestro es uno de ellos y el más importante, por su tamaño, el de su economía y por la influencia regional que había estado teniendo.
Frente a este proyecto surge el del denominado Escudo de las Américas que se reunió la semana pasada en Florida y que lidera Trump. Existen ausencias notables de países con un peso significativo: no estuvieron Canadá, ni México, ni Perú.
El propósito es servir de contrapeso a los gobiernos de izquierda que tanto han depredado a sus poblaciones, combatir al crimen transnacional, el narcoterrorismo, la migración ilegal masiva y la injerencia de actores externos (léase China y Rusia) en la región.
La iniciativa es importante y tiene obstáculos, sobre todo la guerra en Medio Oriente. Malas noticias para México y Colombia.
Alejandro Gutiérrez Balboa
Maestro en Seguridad Nacional.








