El engañoso precio de la gasolina
A los gobiernos de México se le ha llenado la boca presumiendo de que PEMEX es una empresa de los mexicanos en nuestro beneficio. Sin embargo, el hecho histórico es que lejos de ser así, los mexicanos normalmente no hemos sido beneficiados por ese hecho, ni en los momentos del auge petrolero.
Durante la participación de nuestro país en el boom de producción de petróleo nacional y los altos precios del petróleo en el mercado mundial, el entonces presidente José López Portillo mandó un mensaje a los mexicanos de que nos preparáramos para administrar la abundancia. Y sí, hubo abundancia para el gobierno, pero también despilfarro. Lo único que se produjo fue una crisis de fin de sexenio, el quiebre de las finanzas públicas, problemas financieros para quienes ingenuamente se habían endeudado en dólares, la ficción de los mexdólares y, finalmente, la estatización de la banca, en un contexto inflacionario que terminó por empobrecernos.

Los mexicanos hemos sido condenados la mayor parte del tiempo a consumir productos derivados del petróleo más caros que en los Estados Unidos. Excepcionalmente la gasolina mexicana ha sido más barata que en el norte, y cuando se le ha subsidiado para tener ese diferencial, los vecinos del norte cruzan la frontera para venir a surtirse aquí. Pero si no hubiera ese subsidio, lo normal es que los mexicanos se surtan de gasolina “del otro lado”.
El gobierno presume que nos protege del incremento del precio de la gasolina en medio de la crisis de medio oriente, que hace que a nivel internacional fluctúe con incrementos el precio del barril del petróleo. Pero como no estamos atentos a los preciosos del petróleo y sus derivados, nos la creemos.
Pero resulta que el encarecimiento de la gasolina en México normalmente se ha debido a los impuestos que se le añaden, pues éste es uno de los principales rubros del financiamiento del sector público. Además, es proverbial la mala administración de PEMEX que lleva años en quiebra técnica y ahora el gobierno tiene que asumir el pago de su deuda.
Datos del analista Alberto Calva, revelan que el precio de la gasolina magna en México, ha sido más cara desde antes de la guerra, y aún cuando se ha mantenido el precio en el mercado interno, a pesar de ello, la gasolina equivalente es más barata en Estados Unidos y Canadá.
Un día antes del inicio de la guerra con Irán, el precio de la gasolina regular en Canadá era el equivalente a 15.91 pesos mexicanos, en tanto que en los Estados Unidos era de 13.58 pesos mexicanos. En contraste, el precio en México era de 23.76 pesos. Es decir, en Canadá el precio era 33 por ciento más bajo y en Estados Unidos 43 por ciento más barata.
Y a pesar de que la guerra elevó los precios en los dos países del norte, y socios de México en el TLALCAN, la gasolina en México, con el supuesto subsidio, que no es otra cosa que la disminución de los impuestos, sigue siendo más cara. En Canadá ronda en el equivale a 22.07 pesos, y en Estados Unidos es de 20.30 pesos. Sin duda que son incrementos significativos en esos países. A pesar de eso, en México, aunque la gasolina no ha subido y se vende en un promedio de 23.77, sigue siendo más cara que en los países del norte.
Este análisis nos reitera que, a pesar de que somos un país productor de petróleo, esto no nos beneficia. Es bien sabido que sale más barato importar la gasolina que refinarla aquí. Por ello, si la gasolina no ha subido simplemente es porque desde antes la gasolina en México ya era mucho más cara que en los países del norte.
Si el gobierno incrementa los impuestos a la gasolina, ahora sí que sería incrementar el fugo de la inflación, pues ello derivaría en un incremento generalizado de los precios. En este caso, a diferencia de los otros países, no es el mercado el determinante del precio, sino las políticas fiscales gubernamentales.
Quizá este, junto con el IVA -cuando se cobra-, es el único camino de recaudación que compensa el elevado monto de la economía informal.








