¿ACUERDO PETROLERO?
- Alejandro Gutiérrez Balboa

- hace 1 día
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De manera simultánea, Donald Trump y Delcy Rodríguez anunciaron un acuerdo firmado sobre el petróleo venezolano. Ambos anuncios fueron bastante diferentes y dejaron varias dudas en el aire.
Para Trump, es el más grande acuerdo petrolero en la historia del mundo alcanzado con la “altamente respetada presidente interina” venezolana; se aseguran para EEUU más de 65 mil millones de barriles de las reservas venezolanas, sin costo para los contribuyentes norteamericanos y con ello se asegura más del doble de las reservas de su país. En diferentes ámbitos circuló la versión que el acuerdo duraría 100 años.

Por su parte, Delcy Rodríguez dijo en un discurso televisado que el acuerdo es por 25 años, la meta es la extracción de 1.5 millones de barriles diarios, con un precio estimado de USD 65 por barril, regalías de 16% e Impuesto sobre la renta de 34%. De acuerdo a su mensaje, Venezuela recibirá $209.000 millones de dólares durante esos 25 años.
Hay que ver a la presidente venezolana hablar de libre mercado, inversión, desarrollo, cuando fue varios años la mano derecha de su antecesor. Cuando de conservar la silla se trata, no existe ideología propia aquí, en Venezuela y en China.
El acuerdo deja muchas dudas y tiene varios puntos débiles: en primer lugar, la “altamente respetada” presidente venezolana no es la presidente constitucional, dejó de serlo a los 180 días del apresamiento de Nicolás Maduro; estaba obligada a convocar a elecciones y celebrarlas en 90 días. No lo hizo.
Otro serio interrogante es el instrumento para lograr esto; por lo pronto, se ha anunciado que se hará a través de una rama del Pentágono, la Oficina de Capital Estratégico, y esto tiene varias dificultades, desde la de no contar con aprobación del Congreso, hasta la de constituir una competencia desleal a las grandes empresas petroleras norteamericanas, varias de las cuales fueron expropiadas por Nicolás Maduro y que lógicamente son renuentes a volver a invertir en Venezuela.
Los números tampoco cuadran. Por ejemplo, se anuncia que la meta es producir 1.5 millones de barriles diarios; actualmente, Venezuela produce 1.23 millones, por lo que ni de lejos se alcanzarían los 65 mil millones anunciados por Trump. Pero tampoco existe la infraestructura para producir lo anunciado, ni pozos, ni puertos, ni oleoductos; se requiere una inversión que no entró en las cuentas alegres de Trump y de Rodríguez.
Y luego se tiene la sospecha de cosas turbias en la contraparte venezolana del acuerdo. Resulta, hasta ahora, un trato entre un gobierno de facto y una potencia en dificultades energéticas, a la que nada le importa el restablecimiento del estado de derecho y de la democracia en Venezuela.
Todo esto nos llevaría al estrecho de Ormuz, que sigue sin tener pleno flujo libre de petróleo, por las dificultades con Irán aún no resueltas. Trump pretende asegurar el flujo de petróleo para su país, dada la prolongación del conflicto en Medio Oriente.
La gran interrogante es el papel que le dejen a la líder considerada la presidente venezolana, María Corina Machado.
Alejandro Gutiérrez Balboa
Maestro en Seguridad Nacional








