RENGLONES DIOS, LA CIENCIA, LAS PRUEBAS
Como actualmente se ha desplegado una buena publicidad acerca de la película “El Sagrado Corazón de Jesús”, hace algunos años, no muchos, hubo una campaña buena para un libro verdaderamente interesante: “Dios, la Ciencia, las pruebas”, de Bollore y Bonnassies, libro que no pasará de moda por lo contundente.

A pocas páginas del inicio el libro muestra una gráfica que podemos decir es el planteamiento general del trabajo, una curva que inicia un descenso de izquierda a derecha menciona descubrimientos o teorías que podían, y así lo hicieron más de tres, tomarse como contradicciones a lo planteado por el Cristianismo, las sucesivas eras de la conformación de la Tierra, la evolución de las especies y otras más; luego la curva desde el fondo inicia un ascenso hacia la derecha con nuevas teorías y descubrimientos que por el contrario avalan afirmaciones de la Biblia y las propuestas del Cristianismo, una de ellas la teoría del “ajuste fino” del Universo; por cierto, una vez planteada a totalidad sus tesis fundamentales, tiene una interesante anexo probatorio de la existencia de Jesucristo.
De particular importancia es la teoría del Big Bang, es decir que el Universo se inició por el estallido de un átomo primigenio a partir del cual se ha desarrollado todo el Cosmos y se sigue desarrollando, así como al hacerlo va consumiendo la energía original. Esta teoría, cada vez más soportada con los avances de la ciencia es en la práctica la prueba de que el Universo “fue creado”, es la Creación y que además tendrá un final. La obvia pregunta es ¿cómo apareció ese átomo? Y la lógica respuesta es: alguien lo creo. La Revelación para judíos, cristianos y mahometanos es que Dios lo creo, para los que no aceptan esa respuesta, la pregunta se queda en el aire o buscan respuestas absurdas, que también las hay.
Esto que hoy es generalmente aceptado y parece lógico, en el pasado siglo XX fue rechazado por soviéticos, nazis e intransigentes que lo rechazaron por su lógica consecuencia, incómoda para los que deseaban contar con Universo eterno sin mayor explicación. Esta parte histórica es muy rica en detalles y nos presenta verdaderos “mártires” de la ciencia honesta.
Si bien, la parte más contundente es la arriba mencionada incluido el “ajuste fino”, es decir hay una enorme cantidad de pequeños detalles sin los cuales la vida como la conocemos no existiría. También es interesante y contundente el capítulo dedicado a la vida gracias a los conocimientos actuales acerca del ADN y la complejidad de proteínas, células y el misterio de la vida en sí.
Sin duda el libro es un bien fundamentado reto a negar la existencia de un Creador y provee de bases y argumentos científicos para todos los interesados en darle fundamento racional a nuestras creencias. En Estados Unidos ha dado soporte a la corriente que llaman Creacionismo o argumento cosmológico.








