Indignación por ejecución anunciada
- Miguel Ángel Vichique

- 9 nov 2025
- 2 Min. de lectura
El asesinato de Carlos Manzo, ex alcalde independiente de Uruapan, genera un amplio repudio social contra las autoridades, debido a la falta de apoyo al hoy occiso en su lucha frontal por brindar seguridad y justicia a sus gobernados. Se suma a muchos otros en Michoacán -como el del dirigente limonero Bernardo Bravo y el de Alejandro Torres Mora, sobrino del también ejecutado fundador de autodefensas en esa entidad, Hipólito Mora-, donde el crimen organizado ha actuado con innegable impunidad.

Fue un líder con alta popularidad -del Movimiento del Sombrero-, precisamente por su valentía y propuestas de mano dura, al punto de ser considerado candidato natural para la gubernatura contra Morena. En repetidas ocasiones, de manera pública, había solicitado ayuda al gobierno federal y estatal, y también reclamado por la falta de la misma. Avisó que lo querían matar y, finalmente, lo hicieron.
La indignación creció y se multiplicaron las protestas en Morelia, Uruapan y Apatzingán. Entre las consignas, se escucharon: Él no murió, el gobierno lo mató; ¡Queremos paz!; ¡Fuera Morena!; y, ¡fuera Sheinbaum!
El gobierno ha intentado acallar la inconformidad y críticas por la falta de respaldo; y evitar la exhibición de la fallida estrategia de seguridad en ese estado, como en otros. Ha pasado de repartir culpas; señalar como responsable a Calderón -a quien, se recuerda, Lázaro Cárdenas Batel, hijo de Cuauhtémoc Cárdenas y actual jefe de Oficina de Presidencia de Sheinbaum, le pidió la intervención del ejército porque estaba rebasado por la inseguridad, cuando era gobernador-; a la prensa; acusar el pasado; sostener que defienden las causas; y ofrecer el “Plan Michoacán por la Paz y la Justicia”.
Sería bueno que, por fin, entre las causas integraran la complicidad de políticos con criminales.
Intentan evadir responsabilidades -también por el abandono lopezobradorista-; mientras la población exige acabar con robo, extorsión, secuestro, amenazas y demás mecanismos criminales.
Manzo rompió con el partido oficialista.” Morena -manifestó- se empezó a contaminar de lo peor del PRI, de lo peor del PAN, de lo peor del PRD, de lo peor de la delincuencia y no lo quieren reconocer. Por eso, en el pecado llevarán la penitencia. Van a perder Michoacán y, si no se componen, van a perder el poder político en México”.
Se había enfrentado al gobernador, Alfredo Ramírez Bedolla, quien fue corrido del velorio. ¡Fuera asesino!, le gritaron.
Bedolla -señalado por presuntos vínculos con el crimen organizado-, fue designado abanderado morenista en sustitución de Raúl Morón Orozco, a quien el TEPJF le canceló su candidatura.
El diputado Carlos Tafolla sostuvo: “su muerte fue una ejecución anunciada, y, sobre Sheinbaum, agregó: “usted no puede decir que no sabía, Carlos Manzo le pidió ayuda y usted no lo recibió”.
La viuda, Grecia Quiroz, nueva alcaldesa de Uruapan, explicó que quitaron un líder, pero dejaron un héroe, y en 2027 “les vamos a dar ese voto de castigo”.
Miguel Ángel Vichique
Consultor. Doctor en Comunicación, y Ciencias Políticas y Sociales.








