Guadalupe Taddei ¡estás despedida!: mexicanos, tus patrones
En mi calidad de ciudadano -en quien reside la soberanía nacional-, conforme al artículo 39 constitucional, despido de su cargo, a nuestra empleada, Guadalupe Taddei, de la presidencia del INE mientras se investiga el conflicto de interés y presunta corrupción personal y grupal (delincuencia organizada, contrataciones irregulares, simulación de competencia, triangulación de recursos, empresas factureras, abuso de funciones), en que viene incurriendo, según investigaciones de la Unidad de Inteligencia Financiera y de la Auditoría Superior de la Federación, porque una vez más, pone en tela de duda su imparcialidad y la del INE en materia electoral.

El silencio cómplice del INE ante las campañas anticipadas (centenares de carteles y espectaculares de candidatos que con los colores de Morena se promueven como alcaldes en las principales avenidas de la ciudad), constituyen un delito que Taddei y su grupo permiten garantizando impunidad ante la violación de la ley y la inequitatividad en las campañas electorales en favor de un partido, su partido.
Este tipo de acciones demerita no solo a la titular del ejecutivo por tener en su equipo a personas de dudosa reputación. También muestra la inutilidad e incompetencia de instituciones como la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno y de su titular, Raquel Buenrostro Sánchez, en su tarea de garantizar la transparencia y fiscalización a los servidores públicos. Igual sucede con Raquel Buenrostro y la Fiscalía General de la República y su daltonismo ideológico que le impide ver e investigar la corrupción morenista.
En relación con las siete empresas favoritas de Taddei, desde 2023 y 2024, vienen siendo investigadas por la UIF, que bloqueó 400 cuentas bancarias de 13 personas física y 7 empresas. Actualmente solo hay 70 cuentas bloqueadas.
El conflicto de interés reside en una red de corrupción compuesta por representantes empresas proveedoras de bienes y servicios al instituto, algunos de los cuales, además, fueron premiados con cargos estratégicos en el equipo de gobierno de Taddei en el INE, y con quienes está vinculada desde que era titular del INE en Sonora.
Guadalupe Taddei llegó a la presidencia del máximo órgano electoral en 2023 mediante un proceso de insaculación efectuado en enero de 2023 en la Cámara de Diputados. Aunque no es la única -Morena está plagada-, ha sido señalada de nepotismo (hijos, sobrinos y primos) ocupan cargos relevantes en el gobierno federal y en el de Sonora.
La semana pasada se dio a conocer la presencia de uno de sus hijos en Paris, en un hotel que cobra 200 mil pesos la noche, acompañado de uno de los empresarios consentidos de Taddei, quien además le organizó, el año pasado, su fiesta de cumpleaños. Estos y otros hechos evidencian el conflicto de intereses existente y por lo que no puede permanecer en el cargo hasta que se investigue.
A pesar de las pruebas aportadas por la UIF y la ASF, esas que tanto exige la presidente y que refuerza con frases que, en este caso, suenan a evasión: “la autoridad moral viene de la honestidad”; “entre todos debemos garantizar la honestidad”, sin acciones congruentes que las respalden, constituye una forma de asumir el sello cleptocrático de su gobierno y de la 4t.
Frente a esta prevaricación, que transfiere a la propia Guadalupe Taddei la responsabilidad de asumir la decisión de irse o quedarse -teniendo a la vista la gravedad de los hechos-, y en mi calidad de ciudadano, en quien reside la soberanía, conforme al artículo 39 constitucional que establece que el poder político originario pertenece al pueblo y se instituye para su beneficio; que somos nosotros, los mexicanos quienes poseemos el derecho inalienable de alterar o modificar la forma de gobierno, asumo mi responsabilidad cívica, la que todos los mexicanos tenemos el derecho y el deber de afrontar frente al camino que sigue el país: Guadalupe Taddei, no renuncies, ¡estás despedida!: tus patrones.
Gustavo Mendoza Ávila
Periodista y maestro en seguridad nacional








