Encrucijada democrática.
- Jaime Aviña

- hace 17 horas
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Las elecciones de Colombia y Perú se enfrentan a la falta de claridad del proceso, en virtud de lo cerrado de la contienda y el rechazo en el caso de Colombia de los resultados.
El candidato Abelerdo de la Espriella, por los liberales y “la derecha”, enfrentado al izquierdista Iván Cepeda candidato oficial respaldado por el presidente Gustavo Petro, gano en la primera vuelta con el 43% de los votos contra 41% de Cepeda, pero el 21 de junio en la segunda vuelta, alguien ganara con más del 50% de los votos; mientras tanto hay incertidumbre, el pronunciamiento del presidente Petro con su negativa a aceptar los resultados de la primera vuelta, nos hacen saber que el poder del estado se volcara a favor del candidato Cepeda, aunque los resultados del gobierno de Petro, tienen descontenta a la mayoría de los ciudadanos, lo que de ninguna manera garantiza limpieza en el proceso de balotaje, pues ya hemos visto como los supuestos demócratas de izquierda, no lo son tanto cuando pierden, y tratan de mantenerse en el poder con métodos y ejemplos que hemos visto ensayar sobradamente, especialmente en la Venezuela de Chavez y Maduro, en los procesos de Nicaragua y en los cambios instituidos por Evo Morales en Bolivia, que finalmente no fueron suficientes para que su movimiento quedara en el poder.

El suspenso para De la Espriella, la presión social para Paz en Bolivia, el escaso margen de ventaja para Fujimori en Peru, son signos evidentes de una lucha ideológica, donde las tendencias socialistas pretenden imponerse por diferentes medios y con apoyos de sus secuaces ideológicos, especialmente China ahora que Rusia, empantanada en su guerra contra Ucrania, no dispone de sobrantes para influir en estos procesos, y ya ni siquiera para seguir manteniendo a Cuba.
Frente a los cuestionamientos de Petro, el registrador Hernan Penagos, respondió que el conteo fue impecable, señalando que el censo electoral cerrado el 30 de abril, se entregó a las campañas para que pudieran consultar el lugar de la votación de cualquiera de sus militantes, además de que en el Software no hay números ni cedulas de ciudadanía, solo se utilizó para consolidar la información que llego desde las mesas de votación, por lo que no hay posibilidades de fraude, lo que no disminuyo el reclamo oficial, cualquier semejanza con los reclamos oficiales en México por los resultados en Coahuila, no es coincidencia, es parte de los permanentes reclamos de la “ izquierda” cuando trata de justificar su derrota sin importar que tan amplia sea.
Al momento de escribir esto, los resultados en Perú están en el aire; ante una diferencia de menos de 1%, Fujimori y Roberto Sánchez deberán estar preparados para cualquier sorpresa, sin olvidar que la democracia obliga, para aceptar los resultados, y recordamos los gritos y aspavientos de López Obrador en 2006, cuando Calderón le gano por un estrecho margen, que nunca quiso reconocer, recurriendo a pataleo extremo, la toma de Reforma, la supuesta presentación de pruebas que nunca llegaron, y el declararse presidente electo; lo que no debe extrañarnos, después que declaro “no me salgan con que la ley es la ley”, lo que hasta la fecha sigue siendo regla en la 4T.
La posibilidad de conflicto electoral en Perú sigue vigente, pero no falta mucho para que se termine el conteo de los votos y se despeje la incógnita respecto al triunfador; lo más curioso es que Perú después de Ollanta Humala, ha tenido 9 presidentes en 10 años, sin que la estabilidad y el desarrollo económico vaya a la baja, mientras que en México con las ultimas 2 presidencias estamos atorados en ambas cosas, la estabilidad alterada por el crimen organizado y su alianza con muchas autoridades, y el desarrollo económico por debajo del 1%.
Argentina, bajo la autoridad de Milei, a controlado la inflación, con un alto costo social, pero la presión de los populistas de izquierda se ha intensificado, y al igual que en Chile, el descontento es atizado por los desplazados del poder, que se ubican en la línea socialista.
Mientras tanto en Bolivia, el presidente Rodrigo Paz, tiene que hacer frente a una gran revuelta, también desde los perdedores, empujados por Evo Morales, cuyos reclamos no dejan de ser en muchos casos justos, o resultado de promesas incumplidas desde el gobierno anterior; cualquier semejanza con lo que en México la CNTE pretende, no es coincidencia, sino resultado de prometer lo que no se puede cumplir, echar abajo la ley del ISSSTE, es incosteable para cualquier gobierno, como lo fue para Calderón, Peña Nieto y López Obrador, pero que en campaña fue promesa de Claudia Sheinbaum, que ya tuvo que explicar que no se puede cumplir, entre otras cosas por la enorme cantidad de dinero que requiere Pemex y la CFE, al mismo tiempo que el estancamiento de la economía y la baja de calificación de moody’s y otras calificadoras, ponen en riesgo la inversión extranjera tanto como los cambios a la jurisprudencia y la elección de jueces a modo para la 4T.
Creo que Colombia, Perú, Bolivia, Argentina y Chile, enfrentando una encrucijada para su democracia, tienen amplias posibilidades de salir adelante, el respaldo de sus ciudadanos, a través de elecciones libres es fortaleza para las naciones y los gobiernos, pero tengo serias dudas en nuestro propio México, pues los últimos dos gobiernos nos están llevando 40 años atrás y si no corregimos el rumbo, se repetirán los años perdidos entre 1970 y 1988, cuando en lugar de avanzar nos estancamos por el fracaso de los gobiernos de entonces y ahora fracaso de los gobiernos de hoy.
Al empezar el Mundial el Papa León XIV nos recuerda que quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego.
Gracias por su atención.
Los espero en mi próxima colaboración.









