EL OTOÑO DEL ZAR
- Alejandro Gutiérrez Balboa

- hace 21 horas
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El pobre desfile del 9 de mayo en Moscú para celebrar la victoria rusa sobre Alemania en 1945 mostró varias cosas: la debilidad de las fuerzas armadas rusas, su brevedad y que no desfiló ningún tanque, mientras sólo unos cuantos viejos aviones volaron; el temor de Vladimir Putin de que la más importante revista militar rusa fuera atacada por Ucrania y el anuncio de que la guerra entre ambos países está cerca de su fin.

El líder ruso aceptó un cese al fuego pero no cumplió el intercambio de prisioneros 1000 por 1000 con Ucrania, lo que evidencia una vez más que su palabra no es confiable.
Para estos momentos, la guerra ya no es ganable para Rusia; Ucrania está contratacando sin interferencia en sus provincias ocupadas de Luhansk, Donetsk, Zaporizhia y Kherson, las líneas rusas terrestres de comunicación y suministro con su cada vez más grande e importante fuerza de drones.
Aún con las masacres rusas hacia la población ucraniana, en enero de 2025 los rusos tuvieron el mayor número de bajas de toda la guerra de más de 4 años de duración, y se calcula que las pérdidas materiales rusas sobrepasan ya en 5 a 1 a las ucranianas.
Putin difundió mitos de una supuesta expansión de la OTAN hacia el este apoyada por los Estados Unidos, de una promesa del entonces secretario de Estado James Baker de que a cambio de que Rusia permitiera la reunificación alemana, la OTAN no se expandiría “ni una pulgada al este”, pero no hay ningún documento firmado. Con la admisión de Polonia, República Checa y Hungría en 1999 se habría roto el pacto; a lo que siguieron los países bálticos, más Rumania y Bulgaria en 2004, y luego los de la ex Yugoslavia. Pese a que la unión de varios de estos países a la alianza atlántica fue admitida por Boris Yeltsin, presuntamente para defenderse, Rusia invadió Georgia en 2008 y Ucrania (Crimea) en 2014.
Siguió el discurso de que Rusia y Ucrania son un solo pueblo, y que por ello la identidad ucraniana es artificial, así como la desnazificación en Ucrania. Todo falso. Todo fue la negativa de permitir que se uniera a la OTAN.
Así trabaja la propaganda. De hecho, Rusia ha incrementado su presupuesto en un 54% respecto del año pasado para labores de desinformación, propaganda y post-verdad. Ya le expulsaron en Argentina al dirigente ruso de una empresa ligada al grupo Wagner, que se dedicaba a atacar al presidente Milei y a labores de desinformación en aquel país; se esperarían incrementos a las fuerzas armadas y no a la propaganda.
Actualmente, Ucrania ha logrado desarrollar una poderosa industria de drones, al grado que tiene en la zona del Golfo Pérsico alrededor de 200 especialistas ayudando a los norteamericanos a contrarrestar los ataques de drones iraníes, y también ha firmado acuerdos de defensa con Saudarabia, Qatar y Emiratos. Siguen en la fila Bahrein, Noruega, Alemania y Holanda, y es que los drones ucranianos, además de ya haber alcanzado blancos cerca de San Petersburgo, son baratísimos en comparación con los sofisticados sistemas de defensa norteamericanos.
El zar está en serios problemas.
Alejandro Gutiérrez Balboa
Maestro en Seguridad Nacional.








