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ARGENTINA 50 AÑOS

Hace 50 años, un 24 de marzo de 1976, un golpe militar, el 6o. en el siglo XX en Argentina, encabezado por Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Ramón Agosti, dio fin al enorme caos que apuntaba a una guerra civil, como resultado de las gestiones de Héctor J. Cámpora, Raúl Alberto Lastiri, Juan Domingo Perón y su sucesora Isabel Martínez. Cámpora liberó a todos los terroristas presos en 1973.

Imagen de Freepik
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La propaganda de los que perdieron inició, desde entonces, con una impresionante campaña para desvirtuar los hechos, haciendo aparecer a los militares como dictadores asesinos y genocidas, en tanto los grupos terroristas, como ERP, Montoneros, o Madres y Abuelas de Plaza de Mayo fueron, o víctimas, o jóvenes idealistas.


La guerrilla argentina, aparecida mucho antes del golpe militar, y en teoría seguidores de Perón, en especial Montoneros, secuestró, asesinó, robó, puso gran cantidad de bombas, atacó destacamentos militares, pretendiendo seguir el modelo cubano -donde se entrenaron sus principales dirigentes- y crear focos guerrilleros en la ciudad y el campo. No lo lograron, por la intervención de los militares, pero también por otro aspecto que la izquierda ha ocultado.


Al regreso de Perón de su destierro en España en 1973, y para controlar o neutralizar la fuerte corriente de izquierda que se había formado en su movimiento, él mismo auspició la creación del grupo paramilitar Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), que persiguió y asesinó a militantes de izquierda. Toda su vida Perón fue un perverso maquiavélico al que lo único que le interesaba era el poder.


El período militar estuvo marcado ciertamente con la persecución y exterminio de las actividades guerrilleras, muchos de cuyos militantes huyeron del país y otros simplemente fueron desaparecidos. De los errores más graves de los militares tenemos su incapacidad por ofrecer un discurso que contrarrestara la enorme campaña de desprestigio que le armó la izquierda a nivel mundial y la catastrófica ocupación de las Islas Malvinas.


Con el retorno a la democracia en 1983 con Raúl Alfonsín, la izquierda argentina demandó reparación para las víctimas de los militares, ignorando por completo a civiles sin bandera e integrantes de las fuerzas del orden caídos en el cumplimiento del deber a manos de los terroristas. Esto tuvo infinidad de excesos: familiares de víctimas que ni siquiera reconocieron a sus hijos para cobrar una indemnización; otros que se presentaron como víctimas, habiendo sido victimarios.


Un ejemplo es el de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo. Estela de Carlotto, presidente de Abuelas de Mayo, tuvo una hija que fue guerrillera, que empuñó una metralleta y que asesinó, pero de eso no dice nada.


Los terroristas asesinaron civiles, militares, sacerdotes (el P. Mugica por la Triple A), al dirigente sindical José Ignacio Rucci, líder sindical y mano derecha de Perón y muchos otros, miles, que no tienen ni derechos humanos ni reparación. El 20% de los desaparecidos ocurrió en el gobierno de Perón-Isabelita. Es tiempo de decir la verdad completa.


Alejandro Gutiérrez Balboa

Maestro en Seguridad Nacional.





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